La prensa alemana se pregunta hoy si EEUU no será la próxima Grecia "a lo grande", dado su elevado nivel de endeudamiento (la suma de la deuda pública y privada supone el 360% del PIB).
El Gobierno alemán y la propia canciller Angela Merkel defienden desde hace días la cultura de estabilidad y los ajustes en Alemania y Europa porque “la reducción del endeudamiento es imprescindible para lograr un crecimiento sostenible”. En su opinión “Alemania hará mucho más que otros países por impulsar el crecimiento europeo en 2011” pues dedicará el 2,1% del PIB a medidas de estímulo al consumo, según Merkel. Hoy ha sido la prensa la que ha dedicado grandes espacios a contraatacar los reproches procedentes del otro lado del Atlántico, que sugieren que el mayor país de la eurozona va a ahogar el crecimiento mundial con sus medidas de ahorro.
Si el influyente Süddeutsche Zeintug (el de mayor tirada entre la prensa considerada seria) rechaza las críticas de Soros, pues parte de su fortuna la ha hecho apostando contra el euro, Handelsblatt se pregunta si EEUU no será “la próxima Grecia, a lo Grande”. Porque la suma de la deuda pública y privada en EEUU es del 360% del PIB (sólo el endeudamiento público asciende a 13 billones de dólares). “El mundo no acepta ya a EEUU como alumno modelo”: el país de las posibilidades sin límites es ya el del endeudamiento sin fronteras. “Ni siquiera su mejor aliado, Reino Unido, sigue sus pasos, pues acaba de aprobar un plan de ajuste sin precedentes”.
El rotativo económico presenta a EEUU “sin maquillaje”: los bonos de sus estados federados, California, entre otros, valen tanto como los de Kazajistan o Bulgaria; uno de cada 8 estadounidenses, 40 millones en total, subsisten con las cartillas públicas de comida; la brecha entre ricos y pobres sigue ampliándose y el paro, aunque oficialmente es del 9,7% (contra el 8% de Alemania) es en la realidad del 18,4%, según Gallup. Según el National Employment Law Projet, 33 de los 50 Estados federados no pueden ya pagar subsidios de paro porque los fondos se han agotado y en el primer trimestre de 2010 hubo 388.000 insolvencias privadas (el mayor nivel desde q se aprobó la ley en 2005).
Südeutschezeitung se rebela en un editorial sobre “la leyenda de los malos europeos”, sobre la etiqueta colgada a Alemania de que es la que frena, es tacaña y ahorradora. “No se puede sostener que un ridículo paquete de 28.000 millones (lo que supone el recorte previsto por Berlín) vaya a ahogar el crecimiento de la gigantesca economía estadounidense”. Tampoco "las economías del sur de Europa van a mejorar su capacidad exportadora con ayuda alemana, sino sólo con reformas incómodas”. Y añade: “en tiempos normales Alemania se ha hecho más pequeña, ha pagado más o ha renunciado a votos en la Eurocámara, en grandes crisis como esta no funcionaría sin que Alemania sufriera grandes danos y renunciara a sus principios económicos”, dice el rotativo.
El Supremo de EEUU rechaza la prohibición de algunos estados a llevar armas
Declara inconstitucional la prohibición de Chicago y Oak Park hace 28 años
Cinco de los nueve magistrados votaron a favor de la Segunda Enmienda
La enmienda establece 'necesaria una milicia para la seguridad del Estado'
90 millones de estadounidenses tienen alrededor de 200 millones de armas
El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha determinado que el derecho a portar armas, establecido en la Segunda Enmienda de la Constitución, debe ser respetado plenamente por todos los estados y las ciudades del país, en una decisión considerada histórica.En su resolución, los nueve magistrados del tribunal votaron por cinco votos a favor y cuatro en contra, por extender a todo el país el derecho a llevar armas como una garantía fundamental, declarando así inconstitucional una prohibición para armas cortas implantada por Chicago y Oak Park (estado de Illinois) hace 28 años.
No obstante, el Tribunal Supremo no anuló formalmente la ley, una de las más estrictas en todo el país, porque ordenó a una corte federal de apelaciones que revise su decisión anterior. Pese a ello, caben pocas dudas de que la ley sea finalmente derogada por decisión judicial.
El juez Samuel Alito, que redactó el auto en nombre de la mayoría, afirmó que la Segunda Enmienda se aplica tanto al Gobierno federal como a los estados.
La decisión fue dividida, ya que cinco magistrados considerados conservadores moderados votaron a favor de extender el derecho a llevar armas y los otros cuatro, liberales, opinan que cabe poder restringirlo.
'Una milicia bien regulada'Los nueve magistrados del Supremo tuvieron que analizar la Segunda Enmienda de la Constitución, que establece que "siendo necesaria una milicia bien regulada para la seguridad de un Estado libre, no se violará el derecho del pueblo a poseer y portar armas".Los partidarios de controlar el uso de las armas argumentan que la enmienda fue establecida para asegurar que los estados pudieran mantener milicias o cuerpos de seguridad, en respuesta al temor y recelo que abrigaban en el siglo XVIII de tener que hacer frente a un Gobierno federal todopoderoso.
Mientras, los que están a favor del derecho a llevar armas alegan que el artículo en cuestión otorga a los ciudadanos la prerrogativa de llevar armas para uso privado, incluida la defensa propia.
Con su decisión, el Tribunal Supremo amplía a todo el país su histórica determinación de 2008, cuando indicó que los ciudadanos estadounidenses tienen derecho a tener armas, tanto para defenderse como para cazar, al declarar inconstitucional una de las leyes restrictivas más estrictas del país, la del Distrito de Columbia, que prohibía las armas cortas en su jurisdicción desde 1976.
No obstante, no prohibió totalmente a los ciudadanos poseer armas, puesto que los rifles y las escopetas están permitidos si se guardan bajo llave o desarmadas.Después de la sentencia que anulaba la ley de Washington, los partidarios del derecho a portar armas registraron casi inmediatamente demandas en tribunales federales contra la legislación de Chicago y de su suburbio Oak Park.
Pendientes de la decisión del Supremo
Tribunales inferiores decidieron declarar constitucionales estas leyes e indicaron que los jueces se tenían que fundar en precedentes emitidos por el Supremo y por ello correspondía al Alto Tribunal interpretar definitivamente la Segunda Enmienda.
El Supremo ya había dicho que la mayor parte de las garantías contempladas o establecidas en la Constitución no pueden ser restringidas por leyes estatales, locales y gubernamentales. Ahora, la nueva decisión del Supremo agudizará seguramente el debate y la polémica que ya existe desde hace tiempo en EEUU respecto a la posesión de armas.
Asimismo, el derecho a portar armas es uno de los temas que más divide a la sociedad y el mundo político y jurídico en EEUU.
Se calcula que unos 90 millones de estadounidenses tienen alrededor de 200 millones de armas, lo que además, según las estadísticas, convierte a EEUU en el país con más alto porcentaje de civiles que portan o pueden portar armas.
La sentencia fue difundida en el último día de sesiones del Supremo, que este martes iniciará el receso veraniego hasta el próximo octubre.
Cinco de los nueve magistrados votaron a favor de la Segunda Enmienda
La enmienda establece 'necesaria una milicia para la seguridad del Estado'
90 millones de estadounidenses tienen alrededor de 200 millones de armas
El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha determinado que el derecho a portar armas, establecido en la Segunda Enmienda de la Constitución, debe ser respetado plenamente por todos los estados y las ciudades del país, en una decisión considerada histórica.En su resolución, los nueve magistrados del tribunal votaron por cinco votos a favor y cuatro en contra, por extender a todo el país el derecho a llevar armas como una garantía fundamental, declarando así inconstitucional una prohibición para armas cortas implantada por Chicago y Oak Park (estado de Illinois) hace 28 años.
No obstante, el Tribunal Supremo no anuló formalmente la ley, una de las más estrictas en todo el país, porque ordenó a una corte federal de apelaciones que revise su decisión anterior. Pese a ello, caben pocas dudas de que la ley sea finalmente derogada por decisión judicial.
El juez Samuel Alito, que redactó el auto en nombre de la mayoría, afirmó que la Segunda Enmienda se aplica tanto al Gobierno federal como a los estados.
La decisión fue dividida, ya que cinco magistrados considerados conservadores moderados votaron a favor de extender el derecho a llevar armas y los otros cuatro, liberales, opinan que cabe poder restringirlo.
'Una milicia bien regulada'Los nueve magistrados del Supremo tuvieron que analizar la Segunda Enmienda de la Constitución, que establece que "siendo necesaria una milicia bien regulada para la seguridad de un Estado libre, no se violará el derecho del pueblo a poseer y portar armas".Los partidarios de controlar el uso de las armas argumentan que la enmienda fue establecida para asegurar que los estados pudieran mantener milicias o cuerpos de seguridad, en respuesta al temor y recelo que abrigaban en el siglo XVIII de tener que hacer frente a un Gobierno federal todopoderoso.
Mientras, los que están a favor del derecho a llevar armas alegan que el artículo en cuestión otorga a los ciudadanos la prerrogativa de llevar armas para uso privado, incluida la defensa propia.
Con su decisión, el Tribunal Supremo amplía a todo el país su histórica determinación de 2008, cuando indicó que los ciudadanos estadounidenses tienen derecho a tener armas, tanto para defenderse como para cazar, al declarar inconstitucional una de las leyes restrictivas más estrictas del país, la del Distrito de Columbia, que prohibía las armas cortas en su jurisdicción desde 1976.
No obstante, no prohibió totalmente a los ciudadanos poseer armas, puesto que los rifles y las escopetas están permitidos si se guardan bajo llave o desarmadas.Después de la sentencia que anulaba la ley de Washington, los partidarios del derecho a portar armas registraron casi inmediatamente demandas en tribunales federales contra la legislación de Chicago y de su suburbio Oak Park.
Pendientes de la decisión del Supremo
Tribunales inferiores decidieron declarar constitucionales estas leyes e indicaron que los jueces se tenían que fundar en precedentes emitidos por el Supremo y por ello correspondía al Alto Tribunal interpretar definitivamente la Segunda Enmienda.
El Supremo ya había dicho que la mayor parte de las garantías contempladas o establecidas en la Constitución no pueden ser restringidas por leyes estatales, locales y gubernamentales. Ahora, la nueva decisión del Supremo agudizará seguramente el debate y la polémica que ya existe desde hace tiempo en EEUU respecto a la posesión de armas.
Asimismo, el derecho a portar armas es uno de los temas que más divide a la sociedad y el mundo político y jurídico en EEUU.
Se calcula que unos 90 millones de estadounidenses tienen alrededor de 200 millones de armas, lo que además, según las estadísticas, convierte a EEUU en el país con más alto porcentaje de civiles que portan o pueden portar armas.
La sentencia fue difundida en el último día de sesiones del Supremo, que este martes iniciará el receso veraniego hasta el próximo octubre.
El mundo ya se ha olvidado de Haití
Casi seis meses después del terremoto que asoló Haití el 12 de enero, que dejó 220.000 muertos y más de 1,3 millones de personas a la intemperie, el país más pobre de América sigue estancado en la destrucción. Y todo pese a los cientos de rimbombantes compromisos monetarios de los mandatarios mundiales, de paseos de estrellas de Hollywood por las calles de Puerto Príncipe en solidaridad con la desgracia ajena y de que los medios de comunicación del mundo se volcaron, pero solo en su momento, con la devastación y el hambre de los haitianos.
Cuatro conferencias internacionales de donantes (Santo Domingo, Montreal, Nueva York y Punta Cana) han logrado reunir o comprometer la nada desdeñable cifra de 10.000 millones de dólares a diferentes plazos, aportados por un total de 138 países. La cantidad parece considerable, pero de momento ahí está, intacta en un fondo en el Banco Mundial.
Es esa entidad financiera de la ONU el organismo que gestiona el dinero, pero quien decide en qué se gasta es el Comité Interino para la Reconstrucción, copresidido por el primer ministro, Jean-Max Bellerive, y el ex presidente estadounidense, Bill Clinton. Este comité se reunió para analizar proyectos de inversión el 17 de junio y volverá a hacerlo en Puerto Príncipe el 22 de julio, después de la Conferencia de Lugo, el 17 y 18 de ese mismo mes.
Licitaciones, tras el verano
¿Y quién se encarga de hacer las propuestas de inversión? El Gobierno haitiano. De momento, la esperanza ha quedado para después del verano, cuando se espera que comiencen las licitaciones y la presencia de grúas.
Hasta ahora, la comunidad internacional se ha volcado en la asistencia sanitaria y en suministrar alimentos a la población. Un pequeño signo de normalización es que los colegios reabrieron el pasado 1 de abril, pero pocos más detalles. Los cascotes de la destrucción continúan donde los arrojó el terremoto, y los desplazados siguen bajo los plásticos y haciendo colas para conseguir comida.
La Unión Europea es el primer donante para la reconstrucción, pero, curiosamente, las empresas que acometerán la mayor parte de esas obras son de Estados Unidos, Canadá y Francia. Algunos aducen argumentos como la proximidad, en el caso de los dos primeros, y, en el de Francia, relaciones históricas.
Como dice el presidente de la Conferencia Eurocentroamericana, el gallego David Balsa, Haití se encuentra en «una fase de transición, pasamos de la emergencia de los muertos y heridos a la reconstrucción». Y esta, añade, tiene dos líneas: infraestructuras y poner el país en funcionamiento. Pero, pese al tiempo transcurrido, no ha comenzado. Burocracia, trámites y cumplimiento de requisitos...
Evitar más víctimas
Mientras, la temporada de huracanes se ha echado encima. En el 2008, los cuatro huracanes que afectaron a Haití se llevaron 3.000 vidas. Este verano la situación se ha agravado porque un millón de haitianos están a la intemperie bajo los plásticos, muchos ya rotos por las fuertes lluvias. Y el mayor desafío ahora es evitar más víctimas.
A más largo plazo, el plan de reconstrucción prevé crear polos regionales con servicios sociales, educativos, sanitarios e industrias para distribuir la población de forma más homogénea, pues hasta ahora el 70% se concentraba en la capital, Puerto Príncipe, la zona más golpeada. El propio Clinton dijo que no había que ayudar a hacer Haití como era antes, sino a hacerla mejor, con bases sólidas y una economía sostenible.
Más de 1.500 profesores universitarios de toda España han presentado un manifiesto frente a la crisis
Advierten que "las medidas que se están tomando ante la grave situación que estamos viviendo no son las adecuadas"
Más de 1.500 profesores universitarios de toda España han presentado un manifiesto frente a la crisis.
Los firmantes advierten que "la interpretación que se hace de la crisis y las medidas que se están tomando ante la grave situación que estamos viviendo no son las adecuadas para hacerle frente respetando principios elementales de la democracia y la justicia social".
MANIFIESTO
¿Vamos a permanecer callados?
Ninguna persona debería permanecer en silencio cuando los poderes financieros se empeñan en recortar derechos sociales imponiendo medidas claramente injustas a los gobiernos elegidos por la ciudadanía.
Pero creemos que mucho menos debemos callar los profesores universitarios y por ello suscribimos la presente DECLARACIÓN que responde a un compromiso con la justicia que entendemos debería ser consustancial con nuestra tarea intelectual. Un compromiso que ahora nos lleva a denunciar unas medidas que se quieren hacer pasar por buenas e inevitables pero que sabemos que además de responder solamente a los intereses de los poderosos van a ser ineficaces para hacer frente a la crisis.
Declaración de profesores universitarios frente a la crisis
Los profesores y profesoras universitarios que firmamos esta declaración lo hacemos porque tenemos la convicción de que la interpretación que se hace de la crisis y las medidas que se están tomando ante la grave situación que estamos viviendo no son las adecuadas para hacerle frente respetando principios elementales de la democracia y la justicia social.
Queremos que la ciudadanía entienda que esta crisis no es simplemente un hecho circunstancial, sino la expresión de un modo de vida y de organización de todo el sistema social y económico que es material y humanamente insostenible.
La crisis la ha provocado un sistema financiero concebido y regulado para que la principal fuente de beneficio de la banca y los poderes financieros sea la especulación. Por eso será imposible salir de la crisis como se quiere salir: sin cambiar las reglas del sistema financiero, sin acabar con los paraísos fiscales, sin vigilar y controlar a la bancos y dejando que sigan siendo ellos quienes impongan el modo de funcionar de la economía mundial. No podemos consentir que la ciudadanía que nada ha tenido que ver pague los platos rotos por los bancos.
La crisis ha tenido un efecto especialmente grave en nuestro país porque los gobiernos consolidaron en los últimos años un modelo económico basado en la construcción, en la explotación masiva e irracional de los recursos naturales y en la desigualdad y muy dependiente de los designios de las grandes corporaciones y burocracias europeas. No podremos salir de la crisis si se sigue incentivando el mismo tipo de actividad económica.
También estamos comprobando que la crisis hace evidente la fragilidad de nuestra democracia porque en lugar de la deliberación predomina la imposición y porque los poderes financieros y económicos se imponen continuamente a las instituciones representativas. Ceder a la extorsión de "los mercados" es debilitar aún más la democracia y así solo se saldrá de la crisis con menos bienestar y justicia.
Se quiere hacer creer a la ciudadanía que las medidas que se están adoptando son las únicas posibles pero la experiencia de otros países nos permite afirmar que eso no es verdad y que cuando se adoptan solo conducen, como acaba de decir el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, "al desastre". Sabemos, por el contrario, que hay otras salidas a la crisis mucho más eficaces y favorables para el bienestar.
El conocimiento de lo que está ocurriendo y el sentido común nos dicen que lo primero y principal es devolver el crédito a empresas y familias y que para ello es necesario que el Estado disponga de fuentes seguras de financiación. Es inmoral e inaceptable que el dinero que los poderes públicos dan a los bancos al 1% para que financien a la economía solo lo utilicen para comprar deuda pública al 5 o incluso al 10% o para seguir especulando. Por eso defendemos la banca pública que la crisis ha demostrado que es más necesaria que nunca.
Sabemos que la reforma laboral que se prepara solo con el propósito principal de debilitar el poder de negociación de los trabajadores no es lo que se necesita para crear empleo. Tratar de salir de la crisis reduciendo los salarios y las rentas de la mayoría de la población es como querer salir del hoyo tirándose de los pelos. Son esas rentas quienes mantienen el gasto que permite que la economía se mantenga en pie, de modo que reducirlas para aumentar los beneficios de los bancos y las grandes empresas (que en el primer trimestre de 2010 han aumentado un 25%) es la antesala de una larga y dolorosa depresión económica.
Sabemos que los recortes de gasto público que se proponen no son los más eficaces ni los más justos y que, en todo caso, hay otros que se podrían haber recortado primero, como los militares. Y sabemos que existen otros mecanismos de obtención de ingresos cuya carga no recae sobre los más desfavorecidos sino sobre aquellos que provocaron la crisis, o sobre los que disfrutan de ingresos o riqueza muy superiores a la mayoría de la población.
Quienes conocemos cómo funciona esta sociedad, la historia y la naturaleza de los auténticos poderes que toman las decisiones somos conscientes de la dificultad de tomar hoy día medidas diferentes a las que proponen la patronal y los grandes financieros. Pero la experiencia también nos enseña que cuando la ciudadanía se empodera y conoce bien lo que pasa a su alrededor es capaz de influir y de torcer las decisiones que le obligan a ir por los caminos que no desea transitar.
Por ello reclamamos también más debate y diálogo social para que la ciudadanía sepa lo que pasa, para que disponga de información plural y pueda optar y decidir con fundamento. Reclamamos, por tanto, que los medios de comunicación públicos cumplan con la tarea a la que están llamados y abran urgentemente debates sobre la crisis en los que no se difundan siempre las mismas ideas de quienes detentan el poder sino las diferentes concepciones y propuestas sobre lo que está ocurriendo y sobre la mejor forma de hacerle frente.
Con este convencimiento, nos comprometemos a contribuir con nuestra actividad universitaria para que la sociedad tome conciencia de que las medidas que se están adoptando NO PERMITIRÁN RESOLVER LA CRISIS porque solo se encaminan a facilitar que los de por sí más privilegiados obtengan más cómodamente sus enormes beneficios. Y, sobre todo, a aportar y difundir esas OTRAS FORMAS DE HACER FRENTE A LA CRISIS que respetan el bienestar y la justicia y que además son mucho más eficaces para combatir sus efectos tan negativas sobre la población más desfavorecida.
Como muestra de este compromiso suscribimos esta declaración que haremos pública próximamente para mostrar nuestro rechazo a las medidas que se vienen adoptando.
Más de 1.500 profesores universitarios de toda España han presentado un manifiesto frente a la crisis.
Los firmantes advierten que "la interpretación que se hace de la crisis y las medidas que se están tomando ante la grave situación que estamos viviendo no son las adecuadas para hacerle frente respetando principios elementales de la democracia y la justicia social".
MANIFIESTO
¿Vamos a permanecer callados?
Ninguna persona debería permanecer en silencio cuando los poderes financieros se empeñan en recortar derechos sociales imponiendo medidas claramente injustas a los gobiernos elegidos por la ciudadanía.
Pero creemos que mucho menos debemos callar los profesores universitarios y por ello suscribimos la presente DECLARACIÓN que responde a un compromiso con la justicia que entendemos debería ser consustancial con nuestra tarea intelectual. Un compromiso que ahora nos lleva a denunciar unas medidas que se quieren hacer pasar por buenas e inevitables pero que sabemos que además de responder solamente a los intereses de los poderosos van a ser ineficaces para hacer frente a la crisis.
Declaración de profesores universitarios frente a la crisis
Los profesores y profesoras universitarios que firmamos esta declaración lo hacemos porque tenemos la convicción de que la interpretación que se hace de la crisis y las medidas que se están tomando ante la grave situación que estamos viviendo no son las adecuadas para hacerle frente respetando principios elementales de la democracia y la justicia social.
Queremos que la ciudadanía entienda que esta crisis no es simplemente un hecho circunstancial, sino la expresión de un modo de vida y de organización de todo el sistema social y económico que es material y humanamente insostenible.
La crisis la ha provocado un sistema financiero concebido y regulado para que la principal fuente de beneficio de la banca y los poderes financieros sea la especulación. Por eso será imposible salir de la crisis como se quiere salir: sin cambiar las reglas del sistema financiero, sin acabar con los paraísos fiscales, sin vigilar y controlar a la bancos y dejando que sigan siendo ellos quienes impongan el modo de funcionar de la economía mundial. No podemos consentir que la ciudadanía que nada ha tenido que ver pague los platos rotos por los bancos.
La crisis ha tenido un efecto especialmente grave en nuestro país porque los gobiernos consolidaron en los últimos años un modelo económico basado en la construcción, en la explotación masiva e irracional de los recursos naturales y en la desigualdad y muy dependiente de los designios de las grandes corporaciones y burocracias europeas. No podremos salir de la crisis si se sigue incentivando el mismo tipo de actividad económica.
También estamos comprobando que la crisis hace evidente la fragilidad de nuestra democracia porque en lugar de la deliberación predomina la imposición y porque los poderes financieros y económicos se imponen continuamente a las instituciones representativas. Ceder a la extorsión de "los mercados" es debilitar aún más la democracia y así solo se saldrá de la crisis con menos bienestar y justicia.
Se quiere hacer creer a la ciudadanía que las medidas que se están adoptando son las únicas posibles pero la experiencia de otros países nos permite afirmar que eso no es verdad y que cuando se adoptan solo conducen, como acaba de decir el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, "al desastre". Sabemos, por el contrario, que hay otras salidas a la crisis mucho más eficaces y favorables para el bienestar.
El conocimiento de lo que está ocurriendo y el sentido común nos dicen que lo primero y principal es devolver el crédito a empresas y familias y que para ello es necesario que el Estado disponga de fuentes seguras de financiación. Es inmoral e inaceptable que el dinero que los poderes públicos dan a los bancos al 1% para que financien a la economía solo lo utilicen para comprar deuda pública al 5 o incluso al 10% o para seguir especulando. Por eso defendemos la banca pública que la crisis ha demostrado que es más necesaria que nunca.
Sabemos que la reforma laboral que se prepara solo con el propósito principal de debilitar el poder de negociación de los trabajadores no es lo que se necesita para crear empleo. Tratar de salir de la crisis reduciendo los salarios y las rentas de la mayoría de la población es como querer salir del hoyo tirándose de los pelos. Son esas rentas quienes mantienen el gasto que permite que la economía se mantenga en pie, de modo que reducirlas para aumentar los beneficios de los bancos y las grandes empresas (que en el primer trimestre de 2010 han aumentado un 25%) es la antesala de una larga y dolorosa depresión económica.
Sabemos que los recortes de gasto público que se proponen no son los más eficaces ni los más justos y que, en todo caso, hay otros que se podrían haber recortado primero, como los militares. Y sabemos que existen otros mecanismos de obtención de ingresos cuya carga no recae sobre los más desfavorecidos sino sobre aquellos que provocaron la crisis, o sobre los que disfrutan de ingresos o riqueza muy superiores a la mayoría de la población.
Quienes conocemos cómo funciona esta sociedad, la historia y la naturaleza de los auténticos poderes que toman las decisiones somos conscientes de la dificultad de tomar hoy día medidas diferentes a las que proponen la patronal y los grandes financieros. Pero la experiencia también nos enseña que cuando la ciudadanía se empodera y conoce bien lo que pasa a su alrededor es capaz de influir y de torcer las decisiones que le obligan a ir por los caminos que no desea transitar.
Por ello reclamamos también más debate y diálogo social para que la ciudadanía sepa lo que pasa, para que disponga de información plural y pueda optar y decidir con fundamento. Reclamamos, por tanto, que los medios de comunicación públicos cumplan con la tarea a la que están llamados y abran urgentemente debates sobre la crisis en los que no se difundan siempre las mismas ideas de quienes detentan el poder sino las diferentes concepciones y propuestas sobre lo que está ocurriendo y sobre la mejor forma de hacerle frente.
Con este convencimiento, nos comprometemos a contribuir con nuestra actividad universitaria para que la sociedad tome conciencia de que las medidas que se están adoptando NO PERMITIRÁN RESOLVER LA CRISIS porque solo se encaminan a facilitar que los de por sí más privilegiados obtengan más cómodamente sus enormes beneficios. Y, sobre todo, a aportar y difundir esas OTRAS FORMAS DE HACER FRENTE A LA CRISIS que respetan el bienestar y la justicia y que además son mucho más eficaces para combatir sus efectos tan negativas sobre la población más desfavorecida.
Como muestra de este compromiso suscribimos esta declaración que haremos pública próximamente para mostrar nuestro rechazo a las medidas que se vienen adoptando.
Kevin Costner combatirá con sus máquinas el derrame de petróleo en el Golfo de México
La petrolera británica BP (British Petroleum) decidió aceptar la oferta de Kevin Costner y le encargó 32 de las máquinas centrifugadoras que ha desarrollado para separar el agua del petróleo, en el marco de sus esfuerzos para combatir la extendida marea negra en el Golfo de México, anunció el actor en la cadena CNN.
"Ésta es la clave, el eje para que la gente regrese a su trabajo. Es una manera de combatir las mareas negras en el siglo XXI", aseguró a la emisora el actor, que en los años 90 creó una compañía junto con su hermano y adquirió una patente para desarrollar las máquinas centrifugadoras que, hasta ahora, admitió, no habían despertado demasiado interés.
Según explicó en el programa nocturno de la cadena "AC360", sus máquinas —la mayor mide 1,5 x 1,5 metros y pesa unas dos toneladas— separan el petróleo del agua, centrifugando hasta 200 galones (unos 750 litros) por minuto y logran un 99 por ciento de pureza del crudo recuperado.
El aparato "crea un rendimiento donde no había rendimiento", aseveró Costner en CNN.
El actor había presentado su máquina durante una audiencia en el Congreso estadounidense la semana pasada, en la que explicó que fue el desastre ecológico del Exxon Valdez en la costa de Alaska hace 20 años el que le motivó a buscar una tecnología diferente para combatir las mareas negras, fundando la compañía Costner Industries —financiada con sus propios medios— con tal objetivo.
Su "entusiasmo", sin embargo, fue recibido con "apatía" y los expertos le dijeron que la máquina era "demasiado cara (el actor había invertido unos 20 millones de dólares) y que no era necesaria porque "las mareas negras eran algo cada vez menos frecuente".
Costner dijo a CNN que la máquina ha superado "todas las pruebas" a las que la sometió BP en los últimos días y aseguró que, aunque el problema de la marea negra se ha extendido con el paso de los días, aún confía en llegar a tiempo.
"Estamos llegando a esta lucha tarde, pero vamos a atacar este problema lo más rápido que podamos", prometió.
Retrato de un país en crisis
La crisis económica de España no tiene una zona cero. El visitante tiene la impresión de que todos en el país parecen narrar una parte distinta de un drama nacional, una poderosa mezcla de dificultades y obsesiones universales. Pero si hubiera que empezar la historia en un lugar en el que los orígenes y las consecuencias del desastre estén más claros, una buena opción es el pueblo de Villacañas.
Hasta hace unos años, el rasgo más característico de Villacañas eran sus silos. Generaciones de agricultores pobres vivían en unos búnkeres subterráneos, en muchos casos excavados con herramientas de mano en el suelo calcáreo de La Mancha. Los silos eran baratos y ofrecían calor en invierno y fresco en verano. En los años cincuenta del siglo pasado seguía habiendo centenares en uso, pero hoy existen pocos visibles. El motivo es que, de la noche a la mañana, Villacañas se enriqueció de manera asombrosa. La gente se compró pisos en Madrid, casas en la playa, y construyó nuevas viviendas sobre las cuevas de sus antepasados.
La opulencia llegó a través de una industria cuya audacia y simplicidad estaba a la altura de los silos: Villacañas fabrica puertas. No unas cuantas, sino 11 millones de puertas en 2006, más del 60% del mercado nacional en pleno apogeo de la construcción. Las ventas aportaban a este pueblo de 10.000 habitantes ingresos de más de 600 millones de euros al año. El sector proporcionaba 5.000 puestos de trabajo bien remunerados, daba empleo a familias enteras en turnos que cubrían los siete días de la semana e hizo que chicos de 16 años abandonaran el colegio, deseosos de poder comprarse un Audi nuevo para cruzar a toda velocidad el primer y único semáforo de Villacañas.
Como es natural, la crisis amenaza con dejar todo esto en chatarra. En una mañana reciente de domingo, Raimundo García caminaba por la nave silenciosa de la fábrica de Puertas Visel, de la que es director general. Hijo de un carnicero local, estudió Económicas en la Universidad de Chicago y luego regresó para convertir Visel en una empresa de enormes beneficios. En 2007, la empresa fabricó casi un millón de puertas y tenía 830 empleados. Hoy, la fábrica cuenta con 320 trabajadores y sólo funciona cuatro días a la semana. Como casi la mitad de las 10 empresas de puertas que sobreviven en la región, está en suspensión de pagos y corre peligro de desaparecer. "Mi gran pena es que no nos reorganizáramos antes de la crisis", dice García. "Ahora podríamos tirar todo esto a la basura".
Villacañas quizá tenga que soportar ya siempre la etiqueta de Ícaro -voló demasiado alto, sus alas se fundieron y cayó-, si no fuera porque lo que sucede aquí hoy parece tan significativo como su edad de oro. Como en otros lugares de España, los habitantes de Villacañas se hacen preguntas fundamentales sobre su comunidad y su país, a menudo con angustia, ira y frustración: ¿qué nos ha pasado?, ¿quién tiene la culpa?, ¿qué va a ocurrir ahora?, ¿cómo va a ser nuestro futuro y cuánto podemos controlar?
Llegué a España a finales de mayo, procedente de Estados Unidos, con preguntas similares. En Estados Unidos, la crisis económica ha suscitado un debate sobre el papel del Estado, sobre la justicia y la responsabilidad, sobre los valores sociales y la identidad. ¿En qué está cambiando España por culpa de la crisis económica más compleja desde su transición a la democracia? ¿Por qué un 20% de desempleo no ha desencadenado un conflicto social? ¿Cómo están preparando los líderes del país la salida?
Sea justo o no, los mercados mundiales y los medios de comunicación tienden a dividir el mundo en dos categorías: los países que tienen problemas y los que son problemas. Y hoy consideran que España es un problema. Una consecuencia de ello es que los titulares nacionales desatan temblores por todo el sistema, como ocurre casi a diario desde principios de mayo. Otra, quizá más útil, es que empuja a ver cada parte concreta de la crisis como un elemento relacionado con los demás.
En un análisis publicado al día siguiente de mi llegada, uno de esos titulares que sacuden el sistema: el Fondo Monetario Internacional lo hacía con este breve párrafo: "La economía de España necesita reformas exhaustivas y de largo alcance. Los retos son graves: un mercado de trabajo disfuncional, el estallido de la burbuja inmobiliaria, un gran déficit fiscal, un sector privado y una deuda externa que pesan mucho, un crecimiento de la productividad anémico, una competitividad débil y un sector bancario con bolsas de debilidad". El país necesita una "estrategia integral", decía, y "hay que hacerlo cuanto antes".
No he hablado con una sola persona, dentro o fuera del Gobierno, que esté fundamentalmente en desacuerdo con este análisis. Es un caso poco frecuente de consenso. En casi todo lo demás, España ofrece la imagen de unos responsables políticos profundamente divididos. Existe la obsesión de restaurar la confianza de los extranjeros en el país. Pero impresiona todavía más la falta de confianza de los propios españoles en sus dirigentes y sus instituciones.
Es lo que sucede en Villacañas. El joven alcalde del pueblo, Santiago García Aranda, me recibió en su despacho, que da a la modesta plaza de España, con ocho sucursales de bancos herencia de la época de apogeo y filas de parados cada mañana ante la oficina de empleo. García Aranda, del PSOE, observa el debate político actual con abierto desprecio.
"La intensidad de la crisis que estamos viviendo no es de hoy. La estamos viviendo de forma brutal desde 2008. Este pueblo habla de la crisis desde 2008. El país, no", dice. "Todos, incluyendo la prensa, están obsesionados con las elecciones y no con el futuro del país. No es sólo Zapatero quien no está comunicando bien. Las universidades, los medios de comunicación, también nos han fallado".
Los costes humanos de la crisis ya son graves, dice. Durante el boom, Villacañas tenía una de las mayores tasas de abandono escolar del país. "Hay en Villacañas personas de 40 años que habían trabajado desde los 16", explica García Aranda. "Y ahora ya no trabajan y carecen por completo de las cualificaciones profesionales y humanas y de los instrumentos de adaptación para salir adelante".
El alcalde, cuya madre tenía un puesto de periódicos en el pueblo, y que trabajó a tiempo parcial en el sector de las puertas cuando era estudiante, dice que también se daba el fenómeno opuesto: por primera vez, muchos padres de Villacañas habían podido enviar a sus hijos a estudiar, como él, a obtener títulos universitarios. Y me contó esta historia:
"Hace dos semanas tuve a un padre exactamente donde tú estás sentado. Su esposa y él están en paro. Sus dos hijos están estudiando en la universidad: la hija, ciencias veterinarias, y el hijo, aeronáutica. Y el padre tenía que decidir a cuál de sus dos hijos le debe permitir continuar sus estudios. Y se decidió por su hija porque le faltaba solo su último año. Así que sacó a su hijo". Al alcalde se le empañaban los ojos. "Ojalá pudiera poner a los que toman las decisiones en el pellejo de ese padre", dijo.
Durante el periodo de prosperidad -parte de una transformación general que el embajador de España en Estados Unidos llamó hace poco "los mejores años de nuestra historia colectiva de los últimos cinco siglos"-, lo extraordinario se convirtió en corriente. Como consecuencia, hoy es normal oír a la gente sorprenderse e indignarse por la crisis económica actual, algo que ha sucedido muchas veces en muchos países, y, en cambio, calificar el asombroso ciclo de cambios anterior como completamente normal.
Economistas de todo el espectro político dicen que los dos periodos están unidos. La historia se resume así: más de 10 años de préstamos baratos de Europa ayudaron a alimentar un fantástico aumento del gasto y las inversiones. España construyó un ferrocarril y unas carreteras de primera categoría y llevó a cabo proyectos turísticos. Construyó más viviendas nuevas que Alemania, Francia e Italia juntas... y vio cómo se duplicaban los precios de las casas. El gasto de consumo se incrementó dos veces más que la media europea durante esa década, y los salarios subieron un 30%. Cinco millones de inmigrantes nuevos se incorporaron al mercado laboral. En una especie de maquinaria en movimiento perpetuo, se necesitaba a los inmigrantes para que construyeran casas para sí mismos.
"Cuando la economía va bien, España crea más empleo que ningún otro país", dice Joaquín Arango, director del programa de Migraciones Internacionales y Ciudadanía en el Instituto Universitario Ortega y Gasset. "Cuando la economía va mal, España destruye más empleo que ningún otro".
A finales de 2009, la deuda exterior total de España era de 1,735 billones de euros, equivalente al 170% del PIB. La banca privada, que evitó los peores excesos de la crisis financiera de 2008, posee en la actualidad aproximadamente la mitad de las viviendas vacías españolas. El Gobierno, mientras tanto, aumentó el gasto público un 7,7% anual a partir de 2005. Esto, unido al descenso de los ingresos, convirtió el superávit presupuestario de 2007 en un déficit del 11%. Más de cuatro millones de trabajadores perdieron su empleo; la tasa de paro española, del 20%, es más del doble de la tasa media en Europa. Las prestaciones de desempleo, las más generosas de Europa, cuestan al Estado otros 32.000 millones de euros al año.
Cuando estalló la crisis crediticia griega en abril, las preocupantes cifras de España se volvieron tan imposibles de ocultar como los bosques petrificados de grúas que vigilan las entradas a tantas ciudades.
Los economistas en España suelen destacar los factores internos para describir la anatomía de la crisis y justificar los cambios estructurales que dicen que son necesarios. "La hora de la verdad llegará cuando nos demos cuenta de que las principales causas de la crisis son internas", dice César Molinas, director de la consultora Multa Paucis, que ha ocupado varios cargos económicos en el Gobierno español.
Las autoridades y otros políticos, por el contrario, tienden a prestar más atención a las raíces internacionales. Para el Gobierno de Zapatero, esa respuesta parece ser casi un reflejo. Cuando le pregunté a Elena Salgado, la animosa y elegante vicepresidenta económica, sobre los obstáculos al crecimiento de la economía, lo primero que dijo fue: "A nosotros nos está penalizando el desconocimiento internacional de dos cuestiones importantes...", y emprendió una explicación del estado constitucional de las comunidades autónomas y la solidez de las cajas de ahorro. Al final acabó diciendo que, cuando se completen la reestructuración de las cajas y la reforma del mercado laboral, "habremos puesto las bases para recuperar nuestro crecimiento potencial, que en España es alto".
La decisión entre buscar las claves de la recuperación económica dentro o buscarlas fuera puede reflejar las diferencias sobre la urgencia y la dimensión de las reformas estructurales necesarias para conseguirlo. En cualquiera de los dos casos, muchos economistas se han vuelto pesimistas sobre las perspectivas de crecimiento. Después de contraerse un 3,9% en 2009, la economía española será la única del G-20 que no va a crecer en 2010. El Gobierno ha reducido sus proyecciones de crecimiento para 2011 al 1,8%; la agencia de calificaciones Fitch las sitúa a un nivel aún más bajo. Molinas y otros creen que la recuperación será en "L", más parecida a la de Japón en los últimos 20 años que a la de Estados Unidos.
"El mayor riesgo es que en 2013-2015 la renta per cápita vuelva a ser la que era hace 10 años", dice Emilio Ontiveros, presidente de Analistas Financieros Internacionales. "Va a ser una economía más delgada con peligro de anorexia".
Fernando Ballabriga, director del departamento de economía en la Escuela de Negocios ESADE, también ve un "horizonte de estancamiento". "Lo que es más preocupante no es la crisis inmediata, sino el estancamiento a largo plazo", asegura. "Es muy importante que la solución sea un paquete. Yo estoy convencido de que hay que hacer todo a la vez. Que la política esté o no preparada para eso, es la gran pregunta".
"Todo a la vez" significa llevar a cabo reformas estructurales, además de medidas de austeridad. Incluye una reforma laboral que cree flexibilidad salarial y más igualdad para el 30% de trabajadores con contratos temporales; la reforma de las cajas de ahorros, que albergan el 50% de los depósitos, consolidar su número y proporcionar los medios para la recapitalización; crear una financiación pública sostenible; ocuparse de una población mayor cada vez más numerosa; impulsar la productividad, que se redujo bruscamente durante los últimos 10 años.
Rodrigo Rato, ex ministro de Economía y ex director del FMI, que este año ha sido nombrado presidente de Caja Madrid, me dijo que "lo que tiene que hacer España es tomar decisiones sobre su política tanto macroeconómica como microeconómica, y explicarlas a la gente. Esas decisiones son difíciles. Lo importante es que las decisiones no sólo resuelvan nuestros problemas inmediatos, sino que introduzcan correcciones en la forma de abordar nuestros problemas a largo plazo".
Rato confía en que la reforma de las cajas va a seguir adelante. "Estoy seguro de que de aquí a dos o tres años tendremos menos cajas en activo, mayores y más capitalizadas".
Pero ninguna medida es por sí sola una contraseña mágica para salir de la crisis. La reforma del mercado laboral, por ejemplo, no es un medio para crear nuevos puestos de trabajo. Y algunos de los mecanismos que los Gobiernos utilizaban en el pasado para restablecer la competitividad -como las seis devaluaciones de la peseta entre 1977 y 1997- desaparecieron con la creación de la eurozona, lo cual supone una presión añadida para la unión monetaria y España.
Javier Vallés, principal asesor económico de Zapatero, dice que en estas circunstancias no existen buenos modelos que España pueda imitar. "Entre los economistas suelen hacer papers con economías de laboratorio", explica. "España es un ejemplo real de una economía que va a ser estudiada en los próximos cinco años. Ahora es el momento de la consolidación fiscal y un ajuste que marque el crecimiento de la próxima década. Las decisiones que estamos tomando ahora tendrán impacto en los próximos 10 o 20 años".
Para Salgado, la eurozona realza la "dicotomía" entre austeridad y crecimiento. "El problema es que nosotros tenemos que financiar nuestro déficit en los mercados y no estamos en la situación de Estados Unidos ni estamos en la situación de los países de fuera del euro, que, aunque no hagan una devaluación, pueden ver cómo su moneda se deprecia, en términos relativos, y eso les origina una ventaja competitiva", dice. "Nosotros estamos en una zona económica que está ligada a una moneda y, por tanto, las herramientas que tuvimos en los años noventa ya no las tenemos. Entonces, claro, siendo verdad que debiéramos hacer más por el crecimiento, lo cierto es que, día a día... los mercados en este momento están primando más la austeridad en el gasto".
"Es cierto que la confianza es muy difícil de construir y muy fácil de perder. Así que vamos a pagar un precio por la pérdida de confianza", dice Rato. "Algunos de nuestros problemas deben resolverse al nivel del euro. Seamos francos: no sólo hay falta de confianza en España, sino falta de confianza en el sistema del euro y en su capacidad de resolver sus propios problemas. Y ahí creo que necesitamos una definición clara de lo que debe ser una política fiscal del euro. Algo que en estos momentos está faltando".
En España es frecuente comparar a los políticos, y de forma desfavorable, con el sector empresarial del país. España posee un plantel de grandes compañías de categoría internacional: Banco Santander, BBVA, Telefónica, Ferrovial, Iberdrola, FCC, ACS y otras. Cuenta con tres de las mejores escuelas de negocios del mundo. La inversión en energías renovables le ha dado fama internacional por parques eólicos como el que está cerca de la universidad de mi hija en Pensilvania, operado por Gamesa, que ha obtenido millones de dólares de los fondos de estímulo en Estados Unidos.
Por el contrario, los dirigentes políticos españoles son objeto de críticas feroces por parte de la opinión pública. Las informaciones constantes sobre la corrupción política, la incomprensible alergia -curada hace muy poco- del Gobierno de Zapatero a la palabra "crisis", el ferviente empeño de la oposición en buscar ventajas electorales a costa del consenso, han acabado con la fe en que las autoridades puedan conducir al país hacia la recuperación.
"Las soluciones requieren o un gran consenso o un Gobierno fuerte. Y no tenemos ninguno de los dos", dice Fernando Fernández, profesor de economía en la IE Business School. Añade: "Que tenemos un problema de competencia profesional en la clase política, es objetivamente cierto... Nunca hemos tenido un Gobierno más débil, nunca en la historia de España".
Gran parte del problema de credibilidad del Gobierno al hablar de economía tiene que ver con que todavía hoy no ha ofrecido una visión clara y global del camino que tiene España por delante. Y la montaña rusa del último mes no ha ayudado. Zapatero no ha explicado del todo por qué declaró el 5 de mayo que la economía no necesitaba un ajuste "drástico" y a continuación anunció ajustes drásticos e "imprescindibles" una semana después.
De hecho, los miembros del Gobierno siguen dando la impresión de que su fe en la austeridad es resultado de una conversión obligada. Salgado dice que el Gobierno cree, como proclamó Zapatero el año pasado, que la salida de la crisis "será social, o no será". Al preguntarle si el gasto social actual es sostenible, contesta, con brevedad, que "es sostenible porque según nuestras prioridades lo hemos puesto en el máximo lugar".
"Nosotros estamos resistiendo lo máximo posible antes de afectar a ninguna partida del gasto social. Ahora hemos tenido que afectar mínimamente a un 0,5% del gasto social, pero queremos quedarnos ahí", añade.
La endeble convicción del Gobierno parece corresponderse con el celoso oportunismo de la oposición. Me entrevisté con Mariano Rajoy en su despacho de la planta alta de la sede del Partido Popular en la calle de Génova. Con amabilidad y después de apartar su cigarro, Rajoy se lanzó a enumerar las diferencias entre su estrategia para la economía y la de Zapatero con el fervor de un fiscal que sabe que él también está siendo sometido a juicio.
En el fondo, dice Rajoy, "el problema del Gobierno no es su posición, sino su inacción". Y en el fondo, cada vez más, parece que el plan económico de Rajoy consiste en apartar a Zapatero del poder.
"Nosotros pensamos que el principal factor de desconfianza que hay en este momento en la economía española es el Gobierno", dice. "El principal, por encima de cualquier dato objetivo o económico".
Rajoy explica por qué votó en el Parlamento contra las medidas de austeridad del Gobierno no sólo por las medidas en sí, sino como parte de una estrategia para obligar a que se presente una moción de confianza. Las encuestas dan al Partido Popular suficiente apoyo para lograr la mayoría absoluta. Algunos analistas políticos dicen que una gran derrota del PSOE en las elecciones catalanas de otoño pondría en peligro los dos años que le quedan a Zapatero en su puesto.
Pero las cifras de la opinión pública también contienen trampas para la oposición. Los votantes han perdido la confianza en todos los líderes. Y, como prueba del ansia de soluciones que tienen, una gran mayoría insta a la oposición a apoyar las medidas económicas del Gobierno, aunque dichas medidas sean impopulares. Rajoy se ha negado.
Algunos teóricos alegan que, como ocurre en la economía, la política española sufre unos profundos desequilibrios estructurales, que van desde la promoción interna en los partidos hasta la relación entre el Gobierno central y las comunidades autónomas. Las comunidades representan el 57% del gasto público. Más de la mitad de los casi tres millones de funcionarios públicos trabaja para los Gobiernos regionales, muchos en una red burocrática opaca (685 entidades autónomas solo en Cataluña). Los intereses políticos regionales desempeñan un papel crucial en las cajas de ahorros.
"La crisis deja al descubierto los límites de las relaciones entre el Gobierno central y las autonomías", dice Joan Subirats, catedrático de ciencia política en la Universidad Autónoma de Barcelona. "No hay entrenamiento para gobernar el país colectivamente". Menciona, como un ejemplo positivo, la cooperación entre las autoridades centrales y regionales en el asunto de la gripe porcina. La situación económica requiere algo más.
"Esta no es una crisis, es un cambio trascendental", dice. "El país no puede ser el mismo".
Es de destacar que el electorado no está tan polarizado como los políticos, dice Jordi Capo, politólogo y especialista en votaciones en la Universitat de Barcelona. Ese puede ser un factor que contribuye a la paz social pese a la escasez de recursos, la incertidumbre sobre el futuro y las frustraciones de la vida cotidiana. Quizá llegue el estallido social -algunos afirman que la tardanza del Gobierno en abordar la crisis puede hacer que el estallido sea todavía más explosivo-, pero, por ahora, cualquier agitación está soterrada.
Para un estadounidense, sobre todo, el caso de los inmigrantes parece especialmente revelador. Los inmigrantes constituyen más o menos el mismo porcentaje de la población en España y en Estados Unidos. En España, que ha tenido una mayor entrada de extranjeros que ningún otro país europeo salvo Irlanda, donde se calcula que el 20% de todos los recién nacidos son de madre extranjera y el desempleo entre los inmigrantes es al menos un 30% superior al de los españoles, no hay un Arizona, no hay indignación nacional sobre quién tiene derecho y quién no tiene derecho a estar.
"En España, a pesar de todo, no ha habido rechazo y hostilidad, no ha habido partidos xenófobos", dice Joaquín Arango. Ahora bien, añade, el país tendrá que reabsorber a un millón de inmigrantes desempleados en la economía, sobre todo porque la mayoría parece dispuesta a quedarse. Y, a largo plazo, debe resolver cómo seguir atrayendo a nuevos inmigrantes.
"Hay que reflexionar sobre el futuro. No va a ser igual", dice. "La economía tiene que cambiar y volverse más productiva. Va a necesitar un nuevo tipo de inmigrante".
El 29 de abril -13 días antes de que Zapatero anunciara el primer gran paquete de austeridad del Gobierno-, Raimundo García habló en una nave de su fábrica de Villacañas y anunció un último esfuerzo para salvar Puertas Visel. Trescientos empleados, incluido él, votaron a favor de reducirse el salario a un máximo de 900 euros al mes y prestar el resto a la empresa durante los próximos ocho años para que pueda pagar su deuda, además de ganar tiempo para elaborar una estrategia a largo plazo que le permita sobrevivir.
"En cierto modo, están votando conservar sus puestos de trabajo", dijo García más tarde. "Mi preocupación es que no se cierren las fábricas para no perder nuestro tejido industrial".
La industria de las puertas en Villacañas tiene un padre fundador -Abilio Cuesta, un carpintero que abrió el primer taller en los años setenta- y un momento en el que los residentes dicen que vieron el principio del fin: el 5 de enero de 2008, cuando circularon las noticias de los primeros despidos. A lo largo de los dos años siguientes se evaporaron 3.000 de los 5.000 puestos de trabajo locales. Fue un derrumbe monumental. Desaparecieron los sueldos iniciales de hasta 40.000 euros anuales y los puestos de director comercial que llevaban a casa hasta 300.000. En otra época, Puertas Mavisa patrocinaba a un equipo en la Vuelta a España. Hoy, en la puerta de su fábrica cuelga un cartel: "Liquidación de maquinarias por cierre".
A pesar de su éxito, García dice que la industria local no supo adaptarse. Algunas empresas llevaron a cabo transacciones con dinero negro. No supieron modificar su estilo de puertas para responder a nuevas demandas. Y el 95% de sus ventas se hacían en el mercado interior. Dice que el Gobierno ahora debería ayudar al sector a consolidarse. "Lo que están haciendo con las cajas de ahorros tienen que hacerlo con nosotros", afirma. "Pero predico en el desierto".
Era inevitable que la velocidad de transformación de Villacañas tuviera consecuencias positivas y negativas. Creó riqueza y oportunidades de mejorar. También atrajo las drogas y provocó un elevado índice de abandono escolar. Desechó una cultura conservadora y rural para adoptar otra más moderna, urbana y materialista. García dice, riéndose, que ha visto cómo el pueblo pasaba de ser un lugar en el que "se iba a la iglesia" a otro en el que "se va al banco, también para confesar".
Desde su elección en 2007, el alcalde García Aranda ha contratado a asesores económicos y ha obtenido una subvención del Fondo Europeo de Ajuste a la Globalización. Sin embargo, dice, "la responsabilidad de la autoridad es anticipar lo que puede venir. La crisis era impensable, pero todo el mundo decía que esto no era sostenible. Debimos haber actuado en 2004".
La matriculación en educación de adultos se ha triplicado en Villacañas. Antes, los residentes despreciaban el empleo en el sector público porque estaba mal pagado; cuando el pueblo anunció hace poco una bolsa de trabajo para funcionarios, hubo 170 solicitantes. También han aumentado ligeramente, dice el alcalde, los casos de violencia doméstica, así como la demanda de atención psicológica.
El alcalde cuenta, entre risas, que un psicólogo le había dicho de su paciente que "me dijo que el diagnóstico de este señor era clarísimo, y la medicina para curarlo, también: un trabajo y 1.200 euros al mes".
La gente menciona varios factores familiares que mantienen unida la comunidad: generosas prestaciones de desempleo, que a menudo se complementan con los ahorros o alguna chapuza; una red familiar y social que sigue siendo fuerte, aunque se haya debilitado; la contribución de la sociedad civil, y por último, una resignación pasmada pero persistente, que algún día se disipará.
Rufino López, de 39 años, que invirtió lo que había ganado en la fábrica para establecerse como carpintero independiente, está sin trabajo, como su mujer. Y ya no cobra el paro. Sobreviven gracias a sus ahorros, pero tienen que pagar los 400 euros de hipoteca para no perder la casa. Han vendido el coche y han aplazado tener un segundo hijo.
"Yo veo que la gente pone el grito en el cielo", dice. "Pueden y deben surgir conflictos. Es la única manera de ver la gravedad de la situación".
Cuando le pregunté a Elena Salgado lo que el Gobierno podía ofrecer a Villacañas, contestó: "Primero, una cierta dosis de realismo: la actividad de la construcción no va a volver a ser lo que era". Y concluyó: "Yo creo que se trata, primero, de ganar en productividad y tecnología, y después, encontrar los nichos de mercado... pero con una posición realista de incrementar la formación para tener la capacidad de encontrar empleo en otros sectores".
Según el alcalde García Aranda, las soluciones deben ir más allá de la creación de empleo. Ahora es el momento de convertir la comunidad en algo mejor, algo duradero.
"En tiempos de crisis, uno ve las cosas más grandes y duras de la condición humana", dice. "Lo que está pasando aquí no se resuelve solamente con volver a crecer. Si se hace eso, sería perder una oportunidad de reflexionar sobre aspectos de la cultura social y sobre el papel que debe desempeñar la ciudadanía".
España no ha producido todavía una literatura de la crisis como la que ha dominado las listas de libros más vendidos en Estados Unidos. A medida que vayan surgiendo títulos, uno que debe estar incluido es Jóvenes en tierra de nadie. Se trata de una tesis doctoral recién terminada por Cecilia Eseverri, una estudiante de posgrado en la Universidad Complutense.
Los jóvenes de los que habla son hijos de inmigrantes que viven en el barrio madrileño de San Cristóbal de los Ángeles, un dominó de bloques de pisos densamente poblados que cuenta con 17.000 residentes y el mayor porcentaje de inmigrantes de toda la ciudad. Eseverri comenzó sus investigaciones en él en 2005; fue maestra en el colegio local y vio cómo el barrio tenía que enfrentarse a dos pruebas, "la de la inseguridad económica y la de la transformación demográfica".
La "tierra de nadie" que describe Eseverri es, más que un lugar, una etapa de lo que significa hacerse mayor en la España actual. Los jóvenes inmigrantes a los que estudió y sobre los que ha escrito se alejan de un futuro productivo, abandonan la escuela y pierden el empleo, y luego vuelven gracias a su sólida identificación con el barrio y la red de apoyos con que cuentan.
"Con los jóvenes hay este tiempo muerto y después su reenganche, pero han dejado pasar mucho tiempo para encontrar un trabajo", explica. "La creación de asociaciones es una enseñanza política muy importante; es una forma de apoyo social bastante barata y una inversión que crea un contagio".
Los frentes de batalla de la crisis económica de España están llenos de jóvenes. Me dicen que pertenecen o a una generación perdida -excluidos de escuelas y carreras, y buscándose como pueden algún trabajito- o a una generación estrella: muy preparados, productos de la vitalidad de estos años de cambio, comprometidos con Europa y abiertos al mundo.
De cómo sorteen estos dos grupos la escasez de oportunidades dependerá cómo sale España de la crisis. ¿Qué les ofrecerá el país? ¿Se arriesgarán como lo hizo, por ejemplo, un inmigrante dominicano de 21 años llamado Dailán Santana al inscribirse en un curso de ordenadores en San Cristóbal? ¿O Cecilia Eseverri cuando optó por seguir adelante con su carrera académica pese a que hay plazas de profesor disponibles en la universidad?
También está el caso de Manuel Huete, un joven de 26 años que reconoce con timidez que "tengo que decir que la crisis ha sido buena para mí".
Huete creció en Villacañas. La industria de las puertas colocó a su familia en una situación acomodada. "Toda la familia trabajaba en las puertas: mi padre, mi hermana, mi cuñado, mi tío", dice. "Teníamos que diversificar un poco".
Pese a las objeciones familiares, estudió Empresariales en la Universidad Complutense en Aranjuez y Economía en la Carlos III. Cuando se graduó, el verano pasado, y no consiguió trabajo, se fue al Reino Unido a aprender inglés y le contrató Luis Garicano, un economista español que trabaja en la London School of Economics. Hoy, Huete trabaja en el Banco de España, en un proyecto de tecnología de la información para el Banco Central Europeo.
"Si no hubiera sido por la crisis, quizá estaría haciendo puertas", dice. Ahora "quiero ser economista. Es una ciencia muy noble. Intentamos resolver los problemas de las necesidades, en especial las necesidades más básicas".
¿Y cómo ve el futuro de Villacañas?
"Yo espero que Villacañas tenga futuro", responde. "Es un pueblo que se ha arriesgado y ha sido fértil. Durante unos años no va a vivir de las puertas. Dará pasos atrás. Pero no regresará a los silos".
Phil Bennett fue director adjunto de ?The Washington Post? entre 2005 y 2009 y antes había sido redactor jefe de Internacional entre 1999 y 2005. Durante ese tiempo el diario ganó dos Pulitzer. Actualmente enseña Periodismo en la Universidad Duke, en Carolina del Norte. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.
Hasta hace unos años, el rasgo más característico de Villacañas eran sus silos. Generaciones de agricultores pobres vivían en unos búnkeres subterráneos, en muchos casos excavados con herramientas de mano en el suelo calcáreo de La Mancha. Los silos eran baratos y ofrecían calor en invierno y fresco en verano. En los años cincuenta del siglo pasado seguía habiendo centenares en uso, pero hoy existen pocos visibles. El motivo es que, de la noche a la mañana, Villacañas se enriqueció de manera asombrosa. La gente se compró pisos en Madrid, casas en la playa, y construyó nuevas viviendas sobre las cuevas de sus antepasados.
La opulencia llegó a través de una industria cuya audacia y simplicidad estaba a la altura de los silos: Villacañas fabrica puertas. No unas cuantas, sino 11 millones de puertas en 2006, más del 60% del mercado nacional en pleno apogeo de la construcción. Las ventas aportaban a este pueblo de 10.000 habitantes ingresos de más de 600 millones de euros al año. El sector proporcionaba 5.000 puestos de trabajo bien remunerados, daba empleo a familias enteras en turnos que cubrían los siete días de la semana e hizo que chicos de 16 años abandonaran el colegio, deseosos de poder comprarse un Audi nuevo para cruzar a toda velocidad el primer y único semáforo de Villacañas.
Como es natural, la crisis amenaza con dejar todo esto en chatarra. En una mañana reciente de domingo, Raimundo García caminaba por la nave silenciosa de la fábrica de Puertas Visel, de la que es director general. Hijo de un carnicero local, estudió Económicas en la Universidad de Chicago y luego regresó para convertir Visel en una empresa de enormes beneficios. En 2007, la empresa fabricó casi un millón de puertas y tenía 830 empleados. Hoy, la fábrica cuenta con 320 trabajadores y sólo funciona cuatro días a la semana. Como casi la mitad de las 10 empresas de puertas que sobreviven en la región, está en suspensión de pagos y corre peligro de desaparecer. "Mi gran pena es que no nos reorganizáramos antes de la crisis", dice García. "Ahora podríamos tirar todo esto a la basura".
Villacañas quizá tenga que soportar ya siempre la etiqueta de Ícaro -voló demasiado alto, sus alas se fundieron y cayó-, si no fuera porque lo que sucede aquí hoy parece tan significativo como su edad de oro. Como en otros lugares de España, los habitantes de Villacañas se hacen preguntas fundamentales sobre su comunidad y su país, a menudo con angustia, ira y frustración: ¿qué nos ha pasado?, ¿quién tiene la culpa?, ¿qué va a ocurrir ahora?, ¿cómo va a ser nuestro futuro y cuánto podemos controlar?
Llegué a España a finales de mayo, procedente de Estados Unidos, con preguntas similares. En Estados Unidos, la crisis económica ha suscitado un debate sobre el papel del Estado, sobre la justicia y la responsabilidad, sobre los valores sociales y la identidad. ¿En qué está cambiando España por culpa de la crisis económica más compleja desde su transición a la democracia? ¿Por qué un 20% de desempleo no ha desencadenado un conflicto social? ¿Cómo están preparando los líderes del país la salida?
Sea justo o no, los mercados mundiales y los medios de comunicación tienden a dividir el mundo en dos categorías: los países que tienen problemas y los que son problemas. Y hoy consideran que España es un problema. Una consecuencia de ello es que los titulares nacionales desatan temblores por todo el sistema, como ocurre casi a diario desde principios de mayo. Otra, quizá más útil, es que empuja a ver cada parte concreta de la crisis como un elemento relacionado con los demás.
En un análisis publicado al día siguiente de mi llegada, uno de esos titulares que sacuden el sistema: el Fondo Monetario Internacional lo hacía con este breve párrafo: "La economía de España necesita reformas exhaustivas y de largo alcance. Los retos son graves: un mercado de trabajo disfuncional, el estallido de la burbuja inmobiliaria, un gran déficit fiscal, un sector privado y una deuda externa que pesan mucho, un crecimiento de la productividad anémico, una competitividad débil y un sector bancario con bolsas de debilidad". El país necesita una "estrategia integral", decía, y "hay que hacerlo cuanto antes".
No he hablado con una sola persona, dentro o fuera del Gobierno, que esté fundamentalmente en desacuerdo con este análisis. Es un caso poco frecuente de consenso. En casi todo lo demás, España ofrece la imagen de unos responsables políticos profundamente divididos. Existe la obsesión de restaurar la confianza de los extranjeros en el país. Pero impresiona todavía más la falta de confianza de los propios españoles en sus dirigentes y sus instituciones.
Es lo que sucede en Villacañas. El joven alcalde del pueblo, Santiago García Aranda, me recibió en su despacho, que da a la modesta plaza de España, con ocho sucursales de bancos herencia de la época de apogeo y filas de parados cada mañana ante la oficina de empleo. García Aranda, del PSOE, observa el debate político actual con abierto desprecio.
"La intensidad de la crisis que estamos viviendo no es de hoy. La estamos viviendo de forma brutal desde 2008. Este pueblo habla de la crisis desde 2008. El país, no", dice. "Todos, incluyendo la prensa, están obsesionados con las elecciones y no con el futuro del país. No es sólo Zapatero quien no está comunicando bien. Las universidades, los medios de comunicación, también nos han fallado".
Los costes humanos de la crisis ya son graves, dice. Durante el boom, Villacañas tenía una de las mayores tasas de abandono escolar del país. "Hay en Villacañas personas de 40 años que habían trabajado desde los 16", explica García Aranda. "Y ahora ya no trabajan y carecen por completo de las cualificaciones profesionales y humanas y de los instrumentos de adaptación para salir adelante".
El alcalde, cuya madre tenía un puesto de periódicos en el pueblo, y que trabajó a tiempo parcial en el sector de las puertas cuando era estudiante, dice que también se daba el fenómeno opuesto: por primera vez, muchos padres de Villacañas habían podido enviar a sus hijos a estudiar, como él, a obtener títulos universitarios. Y me contó esta historia:
"Hace dos semanas tuve a un padre exactamente donde tú estás sentado. Su esposa y él están en paro. Sus dos hijos están estudiando en la universidad: la hija, ciencias veterinarias, y el hijo, aeronáutica. Y el padre tenía que decidir a cuál de sus dos hijos le debe permitir continuar sus estudios. Y se decidió por su hija porque le faltaba solo su último año. Así que sacó a su hijo". Al alcalde se le empañaban los ojos. "Ojalá pudiera poner a los que toman las decisiones en el pellejo de ese padre", dijo.
Durante el periodo de prosperidad -parte de una transformación general que el embajador de España en Estados Unidos llamó hace poco "los mejores años de nuestra historia colectiva de los últimos cinco siglos"-, lo extraordinario se convirtió en corriente. Como consecuencia, hoy es normal oír a la gente sorprenderse e indignarse por la crisis económica actual, algo que ha sucedido muchas veces en muchos países, y, en cambio, calificar el asombroso ciclo de cambios anterior como completamente normal.
Economistas de todo el espectro político dicen que los dos periodos están unidos. La historia se resume así: más de 10 años de préstamos baratos de Europa ayudaron a alimentar un fantástico aumento del gasto y las inversiones. España construyó un ferrocarril y unas carreteras de primera categoría y llevó a cabo proyectos turísticos. Construyó más viviendas nuevas que Alemania, Francia e Italia juntas... y vio cómo se duplicaban los precios de las casas. El gasto de consumo se incrementó dos veces más que la media europea durante esa década, y los salarios subieron un 30%. Cinco millones de inmigrantes nuevos se incorporaron al mercado laboral. En una especie de maquinaria en movimiento perpetuo, se necesitaba a los inmigrantes para que construyeran casas para sí mismos.
"Cuando la economía va bien, España crea más empleo que ningún otro país", dice Joaquín Arango, director del programa de Migraciones Internacionales y Ciudadanía en el Instituto Universitario Ortega y Gasset. "Cuando la economía va mal, España destruye más empleo que ningún otro".
A finales de 2009, la deuda exterior total de España era de 1,735 billones de euros, equivalente al 170% del PIB. La banca privada, que evitó los peores excesos de la crisis financiera de 2008, posee en la actualidad aproximadamente la mitad de las viviendas vacías españolas. El Gobierno, mientras tanto, aumentó el gasto público un 7,7% anual a partir de 2005. Esto, unido al descenso de los ingresos, convirtió el superávit presupuestario de 2007 en un déficit del 11%. Más de cuatro millones de trabajadores perdieron su empleo; la tasa de paro española, del 20%, es más del doble de la tasa media en Europa. Las prestaciones de desempleo, las más generosas de Europa, cuestan al Estado otros 32.000 millones de euros al año.
Cuando estalló la crisis crediticia griega en abril, las preocupantes cifras de España se volvieron tan imposibles de ocultar como los bosques petrificados de grúas que vigilan las entradas a tantas ciudades.
Los economistas en España suelen destacar los factores internos para describir la anatomía de la crisis y justificar los cambios estructurales que dicen que son necesarios. "La hora de la verdad llegará cuando nos demos cuenta de que las principales causas de la crisis son internas", dice César Molinas, director de la consultora Multa Paucis, que ha ocupado varios cargos económicos en el Gobierno español.
Las autoridades y otros políticos, por el contrario, tienden a prestar más atención a las raíces internacionales. Para el Gobierno de Zapatero, esa respuesta parece ser casi un reflejo. Cuando le pregunté a Elena Salgado, la animosa y elegante vicepresidenta económica, sobre los obstáculos al crecimiento de la economía, lo primero que dijo fue: "A nosotros nos está penalizando el desconocimiento internacional de dos cuestiones importantes...", y emprendió una explicación del estado constitucional de las comunidades autónomas y la solidez de las cajas de ahorro. Al final acabó diciendo que, cuando se completen la reestructuración de las cajas y la reforma del mercado laboral, "habremos puesto las bases para recuperar nuestro crecimiento potencial, que en España es alto".
La decisión entre buscar las claves de la recuperación económica dentro o buscarlas fuera puede reflejar las diferencias sobre la urgencia y la dimensión de las reformas estructurales necesarias para conseguirlo. En cualquiera de los dos casos, muchos economistas se han vuelto pesimistas sobre las perspectivas de crecimiento. Después de contraerse un 3,9% en 2009, la economía española será la única del G-20 que no va a crecer en 2010. El Gobierno ha reducido sus proyecciones de crecimiento para 2011 al 1,8%; la agencia de calificaciones Fitch las sitúa a un nivel aún más bajo. Molinas y otros creen que la recuperación será en "L", más parecida a la de Japón en los últimos 20 años que a la de Estados Unidos.
"El mayor riesgo es que en 2013-2015 la renta per cápita vuelva a ser la que era hace 10 años", dice Emilio Ontiveros, presidente de Analistas Financieros Internacionales. "Va a ser una economía más delgada con peligro de anorexia".
Fernando Ballabriga, director del departamento de economía en la Escuela de Negocios ESADE, también ve un "horizonte de estancamiento". "Lo que es más preocupante no es la crisis inmediata, sino el estancamiento a largo plazo", asegura. "Es muy importante que la solución sea un paquete. Yo estoy convencido de que hay que hacer todo a la vez. Que la política esté o no preparada para eso, es la gran pregunta".
"Todo a la vez" significa llevar a cabo reformas estructurales, además de medidas de austeridad. Incluye una reforma laboral que cree flexibilidad salarial y más igualdad para el 30% de trabajadores con contratos temporales; la reforma de las cajas de ahorros, que albergan el 50% de los depósitos, consolidar su número y proporcionar los medios para la recapitalización; crear una financiación pública sostenible; ocuparse de una población mayor cada vez más numerosa; impulsar la productividad, que se redujo bruscamente durante los últimos 10 años.
Rodrigo Rato, ex ministro de Economía y ex director del FMI, que este año ha sido nombrado presidente de Caja Madrid, me dijo que "lo que tiene que hacer España es tomar decisiones sobre su política tanto macroeconómica como microeconómica, y explicarlas a la gente. Esas decisiones son difíciles. Lo importante es que las decisiones no sólo resuelvan nuestros problemas inmediatos, sino que introduzcan correcciones en la forma de abordar nuestros problemas a largo plazo".
Rato confía en que la reforma de las cajas va a seguir adelante. "Estoy seguro de que de aquí a dos o tres años tendremos menos cajas en activo, mayores y más capitalizadas".
Pero ninguna medida es por sí sola una contraseña mágica para salir de la crisis. La reforma del mercado laboral, por ejemplo, no es un medio para crear nuevos puestos de trabajo. Y algunos de los mecanismos que los Gobiernos utilizaban en el pasado para restablecer la competitividad -como las seis devaluaciones de la peseta entre 1977 y 1997- desaparecieron con la creación de la eurozona, lo cual supone una presión añadida para la unión monetaria y España.
Javier Vallés, principal asesor económico de Zapatero, dice que en estas circunstancias no existen buenos modelos que España pueda imitar. "Entre los economistas suelen hacer papers con economías de laboratorio", explica. "España es un ejemplo real de una economía que va a ser estudiada en los próximos cinco años. Ahora es el momento de la consolidación fiscal y un ajuste que marque el crecimiento de la próxima década. Las decisiones que estamos tomando ahora tendrán impacto en los próximos 10 o 20 años".
Para Salgado, la eurozona realza la "dicotomía" entre austeridad y crecimiento. "El problema es que nosotros tenemos que financiar nuestro déficit en los mercados y no estamos en la situación de Estados Unidos ni estamos en la situación de los países de fuera del euro, que, aunque no hagan una devaluación, pueden ver cómo su moneda se deprecia, en términos relativos, y eso les origina una ventaja competitiva", dice. "Nosotros estamos en una zona económica que está ligada a una moneda y, por tanto, las herramientas que tuvimos en los años noventa ya no las tenemos. Entonces, claro, siendo verdad que debiéramos hacer más por el crecimiento, lo cierto es que, día a día... los mercados en este momento están primando más la austeridad en el gasto".
"Es cierto que la confianza es muy difícil de construir y muy fácil de perder. Así que vamos a pagar un precio por la pérdida de confianza", dice Rato. "Algunos de nuestros problemas deben resolverse al nivel del euro. Seamos francos: no sólo hay falta de confianza en España, sino falta de confianza en el sistema del euro y en su capacidad de resolver sus propios problemas. Y ahí creo que necesitamos una definición clara de lo que debe ser una política fiscal del euro. Algo que en estos momentos está faltando".
En España es frecuente comparar a los políticos, y de forma desfavorable, con el sector empresarial del país. España posee un plantel de grandes compañías de categoría internacional: Banco Santander, BBVA, Telefónica, Ferrovial, Iberdrola, FCC, ACS y otras. Cuenta con tres de las mejores escuelas de negocios del mundo. La inversión en energías renovables le ha dado fama internacional por parques eólicos como el que está cerca de la universidad de mi hija en Pensilvania, operado por Gamesa, que ha obtenido millones de dólares de los fondos de estímulo en Estados Unidos.
Por el contrario, los dirigentes políticos españoles son objeto de críticas feroces por parte de la opinión pública. Las informaciones constantes sobre la corrupción política, la incomprensible alergia -curada hace muy poco- del Gobierno de Zapatero a la palabra "crisis", el ferviente empeño de la oposición en buscar ventajas electorales a costa del consenso, han acabado con la fe en que las autoridades puedan conducir al país hacia la recuperación.
"Las soluciones requieren o un gran consenso o un Gobierno fuerte. Y no tenemos ninguno de los dos", dice Fernando Fernández, profesor de economía en la IE Business School. Añade: "Que tenemos un problema de competencia profesional en la clase política, es objetivamente cierto... Nunca hemos tenido un Gobierno más débil, nunca en la historia de España".
Gran parte del problema de credibilidad del Gobierno al hablar de economía tiene que ver con que todavía hoy no ha ofrecido una visión clara y global del camino que tiene España por delante. Y la montaña rusa del último mes no ha ayudado. Zapatero no ha explicado del todo por qué declaró el 5 de mayo que la economía no necesitaba un ajuste "drástico" y a continuación anunció ajustes drásticos e "imprescindibles" una semana después.
De hecho, los miembros del Gobierno siguen dando la impresión de que su fe en la austeridad es resultado de una conversión obligada. Salgado dice que el Gobierno cree, como proclamó Zapatero el año pasado, que la salida de la crisis "será social, o no será". Al preguntarle si el gasto social actual es sostenible, contesta, con brevedad, que "es sostenible porque según nuestras prioridades lo hemos puesto en el máximo lugar".
"Nosotros estamos resistiendo lo máximo posible antes de afectar a ninguna partida del gasto social. Ahora hemos tenido que afectar mínimamente a un 0,5% del gasto social, pero queremos quedarnos ahí", añade.
La endeble convicción del Gobierno parece corresponderse con el celoso oportunismo de la oposición. Me entrevisté con Mariano Rajoy en su despacho de la planta alta de la sede del Partido Popular en la calle de Génova. Con amabilidad y después de apartar su cigarro, Rajoy se lanzó a enumerar las diferencias entre su estrategia para la economía y la de Zapatero con el fervor de un fiscal que sabe que él también está siendo sometido a juicio.
En el fondo, dice Rajoy, "el problema del Gobierno no es su posición, sino su inacción". Y en el fondo, cada vez más, parece que el plan económico de Rajoy consiste en apartar a Zapatero del poder.
"Nosotros pensamos que el principal factor de desconfianza que hay en este momento en la economía española es el Gobierno", dice. "El principal, por encima de cualquier dato objetivo o económico".
Rajoy explica por qué votó en el Parlamento contra las medidas de austeridad del Gobierno no sólo por las medidas en sí, sino como parte de una estrategia para obligar a que se presente una moción de confianza. Las encuestas dan al Partido Popular suficiente apoyo para lograr la mayoría absoluta. Algunos analistas políticos dicen que una gran derrota del PSOE en las elecciones catalanas de otoño pondría en peligro los dos años que le quedan a Zapatero en su puesto.
Pero las cifras de la opinión pública también contienen trampas para la oposición. Los votantes han perdido la confianza en todos los líderes. Y, como prueba del ansia de soluciones que tienen, una gran mayoría insta a la oposición a apoyar las medidas económicas del Gobierno, aunque dichas medidas sean impopulares. Rajoy se ha negado.
Algunos teóricos alegan que, como ocurre en la economía, la política española sufre unos profundos desequilibrios estructurales, que van desde la promoción interna en los partidos hasta la relación entre el Gobierno central y las comunidades autónomas. Las comunidades representan el 57% del gasto público. Más de la mitad de los casi tres millones de funcionarios públicos trabaja para los Gobiernos regionales, muchos en una red burocrática opaca (685 entidades autónomas solo en Cataluña). Los intereses políticos regionales desempeñan un papel crucial en las cajas de ahorros.
"La crisis deja al descubierto los límites de las relaciones entre el Gobierno central y las autonomías", dice Joan Subirats, catedrático de ciencia política en la Universidad Autónoma de Barcelona. "No hay entrenamiento para gobernar el país colectivamente". Menciona, como un ejemplo positivo, la cooperación entre las autoridades centrales y regionales en el asunto de la gripe porcina. La situación económica requiere algo más.
"Esta no es una crisis, es un cambio trascendental", dice. "El país no puede ser el mismo".
Es de destacar que el electorado no está tan polarizado como los políticos, dice Jordi Capo, politólogo y especialista en votaciones en la Universitat de Barcelona. Ese puede ser un factor que contribuye a la paz social pese a la escasez de recursos, la incertidumbre sobre el futuro y las frustraciones de la vida cotidiana. Quizá llegue el estallido social -algunos afirman que la tardanza del Gobierno en abordar la crisis puede hacer que el estallido sea todavía más explosivo-, pero, por ahora, cualquier agitación está soterrada.
Para un estadounidense, sobre todo, el caso de los inmigrantes parece especialmente revelador. Los inmigrantes constituyen más o menos el mismo porcentaje de la población en España y en Estados Unidos. En España, que ha tenido una mayor entrada de extranjeros que ningún otro país europeo salvo Irlanda, donde se calcula que el 20% de todos los recién nacidos son de madre extranjera y el desempleo entre los inmigrantes es al menos un 30% superior al de los españoles, no hay un Arizona, no hay indignación nacional sobre quién tiene derecho y quién no tiene derecho a estar.
"En España, a pesar de todo, no ha habido rechazo y hostilidad, no ha habido partidos xenófobos", dice Joaquín Arango. Ahora bien, añade, el país tendrá que reabsorber a un millón de inmigrantes desempleados en la economía, sobre todo porque la mayoría parece dispuesta a quedarse. Y, a largo plazo, debe resolver cómo seguir atrayendo a nuevos inmigrantes.
"Hay que reflexionar sobre el futuro. No va a ser igual", dice. "La economía tiene que cambiar y volverse más productiva. Va a necesitar un nuevo tipo de inmigrante".
El 29 de abril -13 días antes de que Zapatero anunciara el primer gran paquete de austeridad del Gobierno-, Raimundo García habló en una nave de su fábrica de Villacañas y anunció un último esfuerzo para salvar Puertas Visel. Trescientos empleados, incluido él, votaron a favor de reducirse el salario a un máximo de 900 euros al mes y prestar el resto a la empresa durante los próximos ocho años para que pueda pagar su deuda, además de ganar tiempo para elaborar una estrategia a largo plazo que le permita sobrevivir.
"En cierto modo, están votando conservar sus puestos de trabajo", dijo García más tarde. "Mi preocupación es que no se cierren las fábricas para no perder nuestro tejido industrial".
La industria de las puertas en Villacañas tiene un padre fundador -Abilio Cuesta, un carpintero que abrió el primer taller en los años setenta- y un momento en el que los residentes dicen que vieron el principio del fin: el 5 de enero de 2008, cuando circularon las noticias de los primeros despidos. A lo largo de los dos años siguientes se evaporaron 3.000 de los 5.000 puestos de trabajo locales. Fue un derrumbe monumental. Desaparecieron los sueldos iniciales de hasta 40.000 euros anuales y los puestos de director comercial que llevaban a casa hasta 300.000. En otra época, Puertas Mavisa patrocinaba a un equipo en la Vuelta a España. Hoy, en la puerta de su fábrica cuelga un cartel: "Liquidación de maquinarias por cierre".
A pesar de su éxito, García dice que la industria local no supo adaptarse. Algunas empresas llevaron a cabo transacciones con dinero negro. No supieron modificar su estilo de puertas para responder a nuevas demandas. Y el 95% de sus ventas se hacían en el mercado interior. Dice que el Gobierno ahora debería ayudar al sector a consolidarse. "Lo que están haciendo con las cajas de ahorros tienen que hacerlo con nosotros", afirma. "Pero predico en el desierto".
Era inevitable que la velocidad de transformación de Villacañas tuviera consecuencias positivas y negativas. Creó riqueza y oportunidades de mejorar. También atrajo las drogas y provocó un elevado índice de abandono escolar. Desechó una cultura conservadora y rural para adoptar otra más moderna, urbana y materialista. García dice, riéndose, que ha visto cómo el pueblo pasaba de ser un lugar en el que "se iba a la iglesia" a otro en el que "se va al banco, también para confesar".
Desde su elección en 2007, el alcalde García Aranda ha contratado a asesores económicos y ha obtenido una subvención del Fondo Europeo de Ajuste a la Globalización. Sin embargo, dice, "la responsabilidad de la autoridad es anticipar lo que puede venir. La crisis era impensable, pero todo el mundo decía que esto no era sostenible. Debimos haber actuado en 2004".
La matriculación en educación de adultos se ha triplicado en Villacañas. Antes, los residentes despreciaban el empleo en el sector público porque estaba mal pagado; cuando el pueblo anunció hace poco una bolsa de trabajo para funcionarios, hubo 170 solicitantes. También han aumentado ligeramente, dice el alcalde, los casos de violencia doméstica, así como la demanda de atención psicológica.
El alcalde cuenta, entre risas, que un psicólogo le había dicho de su paciente que "me dijo que el diagnóstico de este señor era clarísimo, y la medicina para curarlo, también: un trabajo y 1.200 euros al mes".
La gente menciona varios factores familiares que mantienen unida la comunidad: generosas prestaciones de desempleo, que a menudo se complementan con los ahorros o alguna chapuza; una red familiar y social que sigue siendo fuerte, aunque se haya debilitado; la contribución de la sociedad civil, y por último, una resignación pasmada pero persistente, que algún día se disipará.
Rufino López, de 39 años, que invirtió lo que había ganado en la fábrica para establecerse como carpintero independiente, está sin trabajo, como su mujer. Y ya no cobra el paro. Sobreviven gracias a sus ahorros, pero tienen que pagar los 400 euros de hipoteca para no perder la casa. Han vendido el coche y han aplazado tener un segundo hijo.
"Yo veo que la gente pone el grito en el cielo", dice. "Pueden y deben surgir conflictos. Es la única manera de ver la gravedad de la situación".
Cuando le pregunté a Elena Salgado lo que el Gobierno podía ofrecer a Villacañas, contestó: "Primero, una cierta dosis de realismo: la actividad de la construcción no va a volver a ser lo que era". Y concluyó: "Yo creo que se trata, primero, de ganar en productividad y tecnología, y después, encontrar los nichos de mercado... pero con una posición realista de incrementar la formación para tener la capacidad de encontrar empleo en otros sectores".
Según el alcalde García Aranda, las soluciones deben ir más allá de la creación de empleo. Ahora es el momento de convertir la comunidad en algo mejor, algo duradero.
"En tiempos de crisis, uno ve las cosas más grandes y duras de la condición humana", dice. "Lo que está pasando aquí no se resuelve solamente con volver a crecer. Si se hace eso, sería perder una oportunidad de reflexionar sobre aspectos de la cultura social y sobre el papel que debe desempeñar la ciudadanía".
España no ha producido todavía una literatura de la crisis como la que ha dominado las listas de libros más vendidos en Estados Unidos. A medida que vayan surgiendo títulos, uno que debe estar incluido es Jóvenes en tierra de nadie. Se trata de una tesis doctoral recién terminada por Cecilia Eseverri, una estudiante de posgrado en la Universidad Complutense.
Los jóvenes de los que habla son hijos de inmigrantes que viven en el barrio madrileño de San Cristóbal de los Ángeles, un dominó de bloques de pisos densamente poblados que cuenta con 17.000 residentes y el mayor porcentaje de inmigrantes de toda la ciudad. Eseverri comenzó sus investigaciones en él en 2005; fue maestra en el colegio local y vio cómo el barrio tenía que enfrentarse a dos pruebas, "la de la inseguridad económica y la de la transformación demográfica".
La "tierra de nadie" que describe Eseverri es, más que un lugar, una etapa de lo que significa hacerse mayor en la España actual. Los jóvenes inmigrantes a los que estudió y sobre los que ha escrito se alejan de un futuro productivo, abandonan la escuela y pierden el empleo, y luego vuelven gracias a su sólida identificación con el barrio y la red de apoyos con que cuentan.
"Con los jóvenes hay este tiempo muerto y después su reenganche, pero han dejado pasar mucho tiempo para encontrar un trabajo", explica. "La creación de asociaciones es una enseñanza política muy importante; es una forma de apoyo social bastante barata y una inversión que crea un contagio".
Los frentes de batalla de la crisis económica de España están llenos de jóvenes. Me dicen que pertenecen o a una generación perdida -excluidos de escuelas y carreras, y buscándose como pueden algún trabajito- o a una generación estrella: muy preparados, productos de la vitalidad de estos años de cambio, comprometidos con Europa y abiertos al mundo.
De cómo sorteen estos dos grupos la escasez de oportunidades dependerá cómo sale España de la crisis. ¿Qué les ofrecerá el país? ¿Se arriesgarán como lo hizo, por ejemplo, un inmigrante dominicano de 21 años llamado Dailán Santana al inscribirse en un curso de ordenadores en San Cristóbal? ¿O Cecilia Eseverri cuando optó por seguir adelante con su carrera académica pese a que hay plazas de profesor disponibles en la universidad?
También está el caso de Manuel Huete, un joven de 26 años que reconoce con timidez que "tengo que decir que la crisis ha sido buena para mí".
Huete creció en Villacañas. La industria de las puertas colocó a su familia en una situación acomodada. "Toda la familia trabajaba en las puertas: mi padre, mi hermana, mi cuñado, mi tío", dice. "Teníamos que diversificar un poco".
Pese a las objeciones familiares, estudió Empresariales en la Universidad Complutense en Aranjuez y Economía en la Carlos III. Cuando se graduó, el verano pasado, y no consiguió trabajo, se fue al Reino Unido a aprender inglés y le contrató Luis Garicano, un economista español que trabaja en la London School of Economics. Hoy, Huete trabaja en el Banco de España, en un proyecto de tecnología de la información para el Banco Central Europeo.
"Si no hubiera sido por la crisis, quizá estaría haciendo puertas", dice. Ahora "quiero ser economista. Es una ciencia muy noble. Intentamos resolver los problemas de las necesidades, en especial las necesidades más básicas".
¿Y cómo ve el futuro de Villacañas?
"Yo espero que Villacañas tenga futuro", responde. "Es un pueblo que se ha arriesgado y ha sido fértil. Durante unos años no va a vivir de las puertas. Dará pasos atrás. Pero no regresará a los silos".
Phil Bennett fue director adjunto de ?The Washington Post? entre 2005 y 2009 y antes había sido redactor jefe de Internacional entre 1999 y 2005. Durante ese tiempo el diario ganó dos Pulitzer. Actualmente enseña Periodismo en la Universidad Duke, en Carolina del Norte. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.
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ITA, Padoa-Schioppa, Tommaso, Former Minister of Finance; President of Notre Europe
GRC, Papaconstantinou, George, Minister of Finance
USA, Parker, Sean, Managing Partner, Founders Fund
USA, Pearl, Frank H., Chairman and CEO, Perseus, LLC
USA, Perle, Richard N., Resident Fellow, Ame. Enterprise Inst. for Public Policy Research
ESP, Polanco, Ignacio, Chairman, Grupo PRISA
CAN, Prichard, J. Robert S., President and CEO, Metrolinx
NLD, Queen Beatrix, Queen of Netherlands
ESP, Queen Sofia , Queen of Spain
FRA, Ramanantsoa, Bernard, Dean, HEC Paris Group
PRT, Rangel, Paulo, Member, European Parliament
CAN, Reisman, Heather M., Chair and CEO, Indigo Books & Music Inc.
SWE, Renström, Lars, President and CEO, Alfa Laval
NLD, Rinnooy Kan, Alexander H.G., Chairman, Social and Economic Council of the Netherlands (SER)
ITA, Rocca, Gianfelice, Chairman, Techint
ESP, Rodriguez Inciarte, MatÌas, Executive Vice Chairman, Grupo Santander
USA, Rose, Charlie, Producer, Rose Communications
USA, Rubin, Robert E., Co-Chairman, CFR; Former Sec. of the Treasury
TUR, Sabanci Dincer, Suzan, Chairman, Akbank
ITA, Scaroni, Paolo, CEO, Eni S.p.A.
USA, Schmidt, Eric, CEO and Chairman of the Board, Google
AUT, Scholten, Rudolf, Mem. Board of Exe. Dir., Oesterreichische Kontrollbank AG
DEU, Scholz, OlafVice, Chairman, SPD
INT, Sheeran, Josette, Executive Director, United Nations World Food Program
INT, Solana Madariaga, Javier, Former Secretary General, Council of the European Union
USA, Steinberg, James B., Deputy Secretary of State
INT, Stigson, Björn, President, World Business Council for Sustainable Development
USA, Summers, Lawrence H., Director, National Economic Council
IRL, Sutherland, Peter D., Chairman, Goldman Sachs International
GBR, Taylor, J. Martin, Chairman, Syngenta International AG
PRT, Teixeira dos Santos, Fernando, Minister of State and Finance
USA, Thiel, Peter A., President, Clarium Capital Management, LLC
GRC, Tsoukalis, Loukas, President, ELIAMEP
INT, Tumpel-Gugerell, Gertrude, Member of the Executive Board, European Central Bank
USA, Varney, Christine A., Assistant Attorney General for Antitrust
CHE, Vasella, Daniel L., Chairman, Novartis AG
USA, Volcker, Paul A., Chairman, Economic Recovery Advisory Board
CHE, Voser, Peter, CEO, Royal Dutch Shell plc
FIN, Wahlroos, Björn, Chairman, Sampo plc
CHE, Waldvogel, Francis A., Chairman, Novartis Venture Fund
SWE, Wallenberg, Jacob, Chairman, Investor AB
NLD, Wellink, Nout , President, De Nederlandsche Bank
USA, West, F.J. Bing, Author
GBR, Williams, Shirley, Member, House of Lords
USA, Wolfensohn, James D., Chairman, Wolfensohn & Company, LLC
ESP, Zapatero, José Luis Rodriguez, Prime Minister
DEU, Zetsche, Dieter, Chairman, Daimler AG
INT, Zoellick, Robert B., President, The World Bank Group
Se vende empresa de mercenarios
Su dueño reconoce que la publicidad negativa ha podido con ellos y que Washington está más interesado en hacer política que en obtener resultados. Erik Prince, ex miembro de los comandos especiales de los Navy Seals y fundador de la firma de seguridad privada Blackwater, admite en una entrevista en los medios de comunicación estadounidenses que debe vender su compañía porque ha fracasado en la labor de cambiar la percepción que de ella se tiene.
Blackwater -que desde 2009 se llama Xe Services- tiene una larga historia a sus espaldas de investigaciones criminales, demandas y expulsiones de países con conflictos. La más sonada fue en 2007, cuando operaba en Irak en uno de los momentos más difíciles de la posguerra y varios de sus mercenarios -todos antiguos marines- se vieron envueltos en un fuego cruzado que acabó con la vida de 17 civiles iraquíes. El Gobierno de Bagdad ordenó entonces la salida inmediata de la firma del país y cinco de los supuestos responsables de la matanza fueron llevados a los tribunales en EE UU. Los cargos fueron desestimados el año pasado. Pero sobre la antes llamada Blackwater sigue habiendo otros asuntos sin resolver que ahora parecen forzar su venta.
Con sede en Moyock, Carolina del Norte, la compañía de seguridad sigue en la actualidad operando para el Gobierno de EE UU. Uno de sus más lucrativos contratos es con el Comando de Transporte en Afganistán, que tiene un presupuesto de 750 millones. Según informa CNNMoney.com, Xe Services ha sido preseleccionada para optar a una parte de los 1.500 millones de dólares que el Departamento de Defensa destinará a la lucha contra el narcotráfico. Los beneficios de la antigua Blackwater deberían de alcanzar los 1.000 millones este año; en 2009 llegaron a los 600 millones. Pero parece ser que pesa más el mal nombre que los buenos cheques.
Blackwater -que desde 2009 se llama Xe Services- tiene una larga historia a sus espaldas de investigaciones criminales, demandas y expulsiones de países con conflictos. La más sonada fue en 2007, cuando operaba en Irak en uno de los momentos más difíciles de la posguerra y varios de sus mercenarios -todos antiguos marines- se vieron envueltos en un fuego cruzado que acabó con la vida de 17 civiles iraquíes. El Gobierno de Bagdad ordenó entonces la salida inmediata de la firma del país y cinco de los supuestos responsables de la matanza fueron llevados a los tribunales en EE UU. Los cargos fueron desestimados el año pasado. Pero sobre la antes llamada Blackwater sigue habiendo otros asuntos sin resolver que ahora parecen forzar su venta.
Con sede en Moyock, Carolina del Norte, la compañía de seguridad sigue en la actualidad operando para el Gobierno de EE UU. Uno de sus más lucrativos contratos es con el Comando de Transporte en Afganistán, que tiene un presupuesto de 750 millones. Según informa CNNMoney.com, Xe Services ha sido preseleccionada para optar a una parte de los 1.500 millones de dólares que el Departamento de Defensa destinará a la lucha contra el narcotráfico. Los beneficios de la antigua Blackwater deberían de alcanzar los 1.000 millones este año; en 2009 llegaron a los 600 millones. Pero parece ser que pesa más el mal nombre que los buenos cheques.
Un tertuliano de Intereconomía llama "zorra" a la consellera de Sanidad catalana
Eduardo García Serrano, de 'El Gato al agua', llega a comparar los talleres sexuales con los abusos a menores
Todo por una pagina web de informacion sexual de la Conselleria Catalana de Salud.
http://www.sexejoves.gencat.cat/ics_webjove/emergencia.html
Todo por una pagina web de informacion sexual de la Conselleria Catalana de Salud.
http://www.sexejoves.gencat.cat/ics_webjove/emergencia.html
El Club Bilderberg se reune hoy en Sitges.
El hotel Dolce de Sitges es esta mañana el centro de muchas miradas por la importancia de los clientes que se hospedan en él, aunque es muy poco lo que se puede ver de él. Los Mossos d'Esquadra han desplegado un amplio dispositivo de seguridad alrededor del hotel, unos 350 agentes, cortando la carretera que da acceso a la zona de Can Girona, donde se encuentra el centro hotelero. El Club Bilderberg, que agrupa a presidentes de empresas, bancos, jefes de Estado, miembros de las monarquías europeas y a las personas más influyentes del mundo, se reúnen aquí para debatir temas económicos y políticos sin hacer públicas sus conclusiones. A la reunión se espera la asistencia, entre otros, de la reina Sofía y del presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, que también ha sido invitado a las jornadas.
El puñado de curiosos y los muchos periodistas que están cubriendo el encuentro se tienen que conformar con estar a 500 metros del Dolce. Durante la mañana se han podido ver coches de lujo llegar a la zona, con los cristales tintados para garantizar la discreción de sus ocupantes. Los pocos vecinos que residen cerca, que tienen prohibido estar en la zona con cámaras de vídeo o fotográficas, tampoco se han dejado ver. Para ir a sus casas tienen que estar acreditados, y no pueden recibir visitas. Fuentes de la cadena hotelera han señalado que no pueden "confirmar ni desmentir" la presencia de personalidades durante estos días aunque sí han admitido que el recinto se encuentra cerrado al público hasta el próximo domingo.
Los que sí han empezado a dejarse ver son los antisistema. Medio centenar de ellos se han concentrado en el punto en el que los mossos y la Policía Local cortan el paso. Los antidisturbios han actuado para ponerlos tras las vallas de seguridad que se han instalado. Para esta tarde está prevista una concentración en contra de la presencia del Club Bilderberg en la localidad. El hotel Dolce Sitges es el más lujoso y nuevo de los muchos que hay en Sitges, en el espacio natural del Colls. Precisamente, estos días trabaja aquí un equipo de personal de un plan ocupacional de mantenimiento forestal, al que hoy se le ha dado fiesta debido a la celebración del encuentro.
El Club Bilderberg celebra anualmente una conferencia privada durante varios días con más de un centenar de destacados dirigentes mundiales e influyentes personalidades de diversos sectores, que asisten solo por invitación. El encuentro, que cada año se celebra en un país distinto, es privado y casi secreto, y la discreción sobre lo que se habla es total. La Reina asiste este año una vez más, como ya hizo en la reunión de 2009, que tuvo lugar en la capital de su país natal, Atenas (Grecia), y también en ocasiones anteriores.
Asistentes españoles
Entre los miembros españoles que suelen acudir anualmente a la convocatoria de este exclusivo grupo se encuentran el consejero delegado del grupo PRISA, Juan Luis Cebrián, el presidente de Acciona, José Manuel Entrecanales, o el ex ministro de Economía Pedro Solbes. Entre el resto de invitados que se esperan están la reina Beatriz de Holanda; el director de la Organización Mundial del Comercio, Pascal Lamy; el presidente del Banco Central Europeo, Jean Claude Trichet; y el ex secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, según varios medios nacionales e internacionales
La primera conferencia del club tuvo lugar en el Hotel Bilderberg, cerca de Arnhem (Países Bajos), el 29 y 30 de mayo de 1954. Entre los principales impulsores figuran el ex ministro belga Paul Van Zeeland, el príncipe Bernardo de Holanda y el asesor político Joseph Retinger. Otros asistentes activos son el estadounidense Donald Rumsfeld, el irlandés Peter Shuderland o el ex presidente del Banco Mundial Paul Wolfowitz.
Manifestación contra la no transparencia del Club
Por la tarde, unas 150 personas protagonizaron una marcha en contra de la presencia del Club Bilderberg en Sitges y sus supuestos "métodos para controlar la economia mundial". Aunque inicialmente debía partir de un punto céntrico de la ciudad, delante de la iglesia, los Mossos forzaron que la marcha recorriera el paseo marítimo desde un punto más alejado del centro.La manifestación transcurrió sin incidentes y acabó en la carretera que da acceso al hotel Dolce, cortada y tomada por los Mossos. Uno de los coordinadores, Esteban Cabal mostró su satisfacción por la acción señalando que "democracia es transparencia y que en el Club Bilderberg no hay nada transparente".
He aki una opinio autorizada
El puñado de curiosos y los muchos periodistas que están cubriendo el encuentro se tienen que conformar con estar a 500 metros del Dolce. Durante la mañana se han podido ver coches de lujo llegar a la zona, con los cristales tintados para garantizar la discreción de sus ocupantes. Los pocos vecinos que residen cerca, que tienen prohibido estar en la zona con cámaras de vídeo o fotográficas, tampoco se han dejado ver. Para ir a sus casas tienen que estar acreditados, y no pueden recibir visitas. Fuentes de la cadena hotelera han señalado que no pueden "confirmar ni desmentir" la presencia de personalidades durante estos días aunque sí han admitido que el recinto se encuentra cerrado al público hasta el próximo domingo.
Los que sí han empezado a dejarse ver son los antisistema. Medio centenar de ellos se han concentrado en el punto en el que los mossos y la Policía Local cortan el paso. Los antidisturbios han actuado para ponerlos tras las vallas de seguridad que se han instalado. Para esta tarde está prevista una concentración en contra de la presencia del Club Bilderberg en la localidad. El hotel Dolce Sitges es el más lujoso y nuevo de los muchos que hay en Sitges, en el espacio natural del Colls. Precisamente, estos días trabaja aquí un equipo de personal de un plan ocupacional de mantenimiento forestal, al que hoy se le ha dado fiesta debido a la celebración del encuentro.
El Club Bilderberg celebra anualmente una conferencia privada durante varios días con más de un centenar de destacados dirigentes mundiales e influyentes personalidades de diversos sectores, que asisten solo por invitación. El encuentro, que cada año se celebra en un país distinto, es privado y casi secreto, y la discreción sobre lo que se habla es total. La Reina asiste este año una vez más, como ya hizo en la reunión de 2009, que tuvo lugar en la capital de su país natal, Atenas (Grecia), y también en ocasiones anteriores.
Asistentes españoles
Entre los miembros españoles que suelen acudir anualmente a la convocatoria de este exclusivo grupo se encuentran el consejero delegado del grupo PRISA, Juan Luis Cebrián, el presidente de Acciona, José Manuel Entrecanales, o el ex ministro de Economía Pedro Solbes. Entre el resto de invitados que se esperan están la reina Beatriz de Holanda; el director de la Organización Mundial del Comercio, Pascal Lamy; el presidente del Banco Central Europeo, Jean Claude Trichet; y el ex secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, según varios medios nacionales e internacionales
La primera conferencia del club tuvo lugar en el Hotel Bilderberg, cerca de Arnhem (Países Bajos), el 29 y 30 de mayo de 1954. Entre los principales impulsores figuran el ex ministro belga Paul Van Zeeland, el príncipe Bernardo de Holanda y el asesor político Joseph Retinger. Otros asistentes activos son el estadounidense Donald Rumsfeld, el irlandés Peter Shuderland o el ex presidente del Banco Mundial Paul Wolfowitz.
Manifestación contra la no transparencia del Club
Por la tarde, unas 150 personas protagonizaron una marcha en contra de la presencia del Club Bilderberg en Sitges y sus supuestos "métodos para controlar la economia mundial". Aunque inicialmente debía partir de un punto céntrico de la ciudad, delante de la iglesia, los Mossos forzaron que la marcha recorriera el paseo marítimo desde un punto más alejado del centro.La manifestación transcurrió sin incidentes y acabó en la carretera que da acceso al hotel Dolce, cortada y tomada por los Mossos. Uno de los coordinadores, Esteban Cabal mostró su satisfacción por la acción señalando que "democracia es transparencia y que en el Club Bilderberg no hay nada transparente".
He aki una opinio autorizada
Los sorprendentes emails que ha enviado el Ejercito judío a los periodistas
Tres días después del asalto a la ‘flotilla de la libertad’, parece que seguimos sin saber las nacionalidades de los 9 muertos en la masacre.Y tres días después del desproporcionado ataque, Israel sigue intentando convencer al mundo de que lo que hizo, está bien hecho.El Ejercito judío nos ha enviado a los periodistas dos emails, que no dejan de sorprenderme. Uno de ellos se titula: “armamento encontrado en el Mavi Marmara”. Y ese peligroso armamento no es mas que material de trabajo: sierras, cutters… Con los que tenemos que creer que los activistas pusieron en peligro la vida de los soldados judíos armados hasta los dientes.
La broma de mal gusto no acaba aquí. Como les he dicho, hay un segundo mail del ejercito israelí. Tel Aviv lleva diciendo desde que ataco a la flotilla, que sus integrantes tenían relaciones con el terrorismo internacional. Bueno, pues la prueba que lo confirma, parecen haberla encontrado en un tirachinas en el que alguien ha escrito ‘Hezbolla’. Por la forma en que esta escrito, y las estrellas que lo acompañan, hasta podría haber sido un niño quien lo escribió. Lo dicho: sorprendente, pero sobre todo indignante.
Y aun así, seguro que entre la opinión publica israelí, el mensaje cala. ¿Saben por qué han pedido la dimisión del ministro de defensa algunos diarios israelíes? Pues porque les parece que se puso en riesgo a sus soldados, sin valorar ni recapacitar lo suficiente que la respuesta de los activistas iba a ser tan agresiva. Vamos, que si piden la cabeza de alguien en el Gobierno israelí, es por poner en riesgo al Ejercito, y no por qué la respuesta de los soldados fuera desproporcionada.
En la cárcel ya no quedan activistas. Eso nos dicen al menos los agentes del centro penitenciario. Israel los expulsa a todos. Será que el estado judío cede ante la comunidad internacional, o simplemente es que legalmente no les quedaba otra salida. Porque recuerden, que el Ejercito israelí se trajo a todos los activistas desde aguas internacionales, por su cuenta y riesgo, como acostumbra a hacer todo, también sea dicho.
La broma de mal gusto no acaba aquí. Como les he dicho, hay un segundo mail del ejercito israelí. Tel Aviv lleva diciendo desde que ataco a la flotilla, que sus integrantes tenían relaciones con el terrorismo internacional. Bueno, pues la prueba que lo confirma, parecen haberla encontrado en un tirachinas en el que alguien ha escrito ‘Hezbolla’. Por la forma en que esta escrito, y las estrellas que lo acompañan, hasta podría haber sido un niño quien lo escribió. Lo dicho: sorprendente, pero sobre todo indignante.
Y aun así, seguro que entre la opinión publica israelí, el mensaje cala. ¿Saben por qué han pedido la dimisión del ministro de defensa algunos diarios israelíes? Pues porque les parece que se puso en riesgo a sus soldados, sin valorar ni recapacitar lo suficiente que la respuesta de los activistas iba a ser tan agresiva. Vamos, que si piden la cabeza de alguien en el Gobierno israelí, es por poner en riesgo al Ejercito, y no por qué la respuesta de los soldados fuera desproporcionada.
En la cárcel ya no quedan activistas. Eso nos dicen al menos los agentes del centro penitenciario. Israel los expulsa a todos. Será que el estado judío cede ante la comunidad internacional, o simplemente es que legalmente no les quedaba otra salida. Porque recuerden, que el Ejercito israelí se trajo a todos los activistas desde aguas internacionales, por su cuenta y riesgo, como acostumbra a hacer todo, también sea dicho.
La violencia como estrategia del Estado de Israel
El objetivo parece claro: asustar a futuros cooperantes internacionales que intenten solidarizarse con la población palestina.
El caso es que, mientras no haya acciones contundentes que perjudiquen realmente la posición de Israel como invasor de Palestina no van a cambiar su actitud. Ya lo sabían otros antes que nosotros, del favor de la gente no se come, se come del dinero y Israel hace propio más que ningún otro estado el dicho: que me odien mientras me teman. Es decir, si solo se queda en bronca, Israel no variará su política.
No es la primera vez que Israel pone en práctica esta estrategia, ante un nuevo método de oposición aplican pequeñas dosis de violencia que da un carácter “peligroso” a esta nueva forma de resistencia política a sus actividades. Hay un tiempo de indignación, de rabia, pero luego pasa. La respuesta política y mediática de Israel es simple: contactos con el terrorismo y la supuesta violencia de aquellos que oponen la resistencia. El resultado es que posicionarse en contra de las actividades israelíes es más complejo porque mientras ellos siempre dan la misma respuesta, los que intentan oponerse tienen que defenderse de la acusación de terroristas, antisemitas y otras calificaciones y Israel solo tiene que dedicarse a repetir que lo hacían todo en legítima defensa y ya sabemos que una mentira, repetida mil veces, se convierte en una verdad. Al menos en los oídos de quien la oye.
Capturar el barco y hacer que regrese implicaría una nueva “flota de la libertad” al tiempo. Hundir el barco podría ser entendido como algo fuera de todo lugar y le causaría unos problemas increíblemente difíciles de solucionar. La solución más fácil es causar algo de confusión y matar a unos cuantos cooperantes alegando defensa propia, de esta manera el barco regresa y se causa el terror necesario para desmoralizar a los que han intentado romper el cerco de Gaza invalidando esta estrategia.
Tácticas similares se usaron para desplazar en los primeros años del estado de Israel a poblaciones enteras. No hacía falta emprender un genocidio a alta escala, solo había que crear dos o tres puntos de pánico para que la población árabe huyera por si misma de sus propias casas y ciudades. Se escogieron varias poblaciones relativamente pequeñas y se exterminaron, dejando algunos supervivientes para que corrieran la voz de que el ejercito israelí dispararía contra todos los civiles que encontrara a su paso. De este modo no hizo falta siquiera que los militares se aproximaran a las ciudades, simplemente con lanzar publicidad alertando de la próxima ocupación la mayoría de los habitantes huían espantados ante lo que ellos consideraban un genocidio planificado.
En el estado actual de las cosas no le es tan fácil a Israel, ya que los árabes están más dispuestos a resistir y por lo tanto la mejor estrategia es la destrucción económica de los asentamientos y su aislamiento. Por esto mismo es por lo que Israel, en un total desprecio de la vida humana, ha cercado Gaza: intentar que el asentamiento se rinda y al mismo tiempo, aunque es más o menos lo mismo, que la población se desplace de la franja.
El caso es que, mientras no haya acciones contundentes que perjudiquen realmente la posición de Israel como invasor de Palestina no van a cambiar su actitud. Ya lo sabían otros antes que nosotros, del favor de la gente no se come, se come del dinero y Israel hace propio más que ningún otro estado el dicho: que me odien mientras me teman. Es decir, si solo se queda en bronca, Israel no variará su política.
No es la primera vez que Israel pone en práctica esta estrategia, ante un nuevo método de oposición aplican pequeñas dosis de violencia que da un carácter “peligroso” a esta nueva forma de resistencia política a sus actividades. Hay un tiempo de indignación, de rabia, pero luego pasa. La respuesta política y mediática de Israel es simple: contactos con el terrorismo y la supuesta violencia de aquellos que oponen la resistencia. El resultado es que posicionarse en contra de las actividades israelíes es más complejo porque mientras ellos siempre dan la misma respuesta, los que intentan oponerse tienen que defenderse de la acusación de terroristas, antisemitas y otras calificaciones y Israel solo tiene que dedicarse a repetir que lo hacían todo en legítima defensa y ya sabemos que una mentira, repetida mil veces, se convierte en una verdad. Al menos en los oídos de quien la oye.
Capturar el barco y hacer que regrese implicaría una nueva “flota de la libertad” al tiempo. Hundir el barco podría ser entendido como algo fuera de todo lugar y le causaría unos problemas increíblemente difíciles de solucionar. La solución más fácil es causar algo de confusión y matar a unos cuantos cooperantes alegando defensa propia, de esta manera el barco regresa y se causa el terror necesario para desmoralizar a los que han intentado romper el cerco de Gaza invalidando esta estrategia.
Tácticas similares se usaron para desplazar en los primeros años del estado de Israel a poblaciones enteras. No hacía falta emprender un genocidio a alta escala, solo había que crear dos o tres puntos de pánico para que la población árabe huyera por si misma de sus propias casas y ciudades. Se escogieron varias poblaciones relativamente pequeñas y se exterminaron, dejando algunos supervivientes para que corrieran la voz de que el ejercito israelí dispararía contra todos los civiles que encontrara a su paso. De este modo no hizo falta siquiera que los militares se aproximaran a las ciudades, simplemente con lanzar publicidad alertando de la próxima ocupación la mayoría de los habitantes huían espantados ante lo que ellos consideraban un genocidio planificado.
En el estado actual de las cosas no le es tan fácil a Israel, ya que los árabes están más dispuestos a resistir y por lo tanto la mejor estrategia es la destrucción económica de los asentamientos y su aislamiento. Por esto mismo es por lo que Israel, en un total desprecio de la vida humana, ha cercado Gaza: intentar que el asentamiento se rinda y al mismo tiempo, aunque es más o menos lo mismo, que la población se desplace de la franja.
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