'Irresponsabilidad, vileza y canallada' Por Ferran Monegal

El programa El diario de Patricia (A-3) acaba de meterse en un conflicto gravísimo relacionado con el reciente asesinato (el lunes) de la joven rusa Svetlana. Hace mucho tiempo que este programa está instalado en la línea más tramposa y canalla de hacer televisión. Pulveriza cada tarde los más mínimos códigos éticos que todo instrumento de comunicación debe preservar. Desde aquí muchas veces lo hemos denunciado. Y tanto va al cántaro a la fuente, que al final ha ocurrido lo que no debería sorprendernos, aún en su extrema gravedad. La historia arranca como una más de las muchas fétidas trampas que cada tarde preparan. El miércoles pasado, día 14, un tal Ricardo es presentado por Patricia Gaztañaga como un joven que quiere casarse con su amada. Le invita a sentarse. Aislada y escondida tras unas mamparas aguarda Svetlana, joven rusa que ha sido llamada por el programa. Advirtamos que el Consejo del Poder Judicial investiga ahora si
Svetlana fue invitada con trampas, sin saber a lo que iba en realidad, cosa que habitualmente hacen. La joven rusa es llamada entonces al plató, para que se siente junto a Ricardo, y este, arrodillado, le pide que se case con él. Svetlana queda sin palabras. Sus ojos demuestran una sorpresa incómoda. Balbucea. Patricia la apremia: "¡Nos tienes a todos en vilo!". Y Svetlana sigue balbuceando, nerviosa, y acaba diciendo: "No..., no, no". "¿No, o no sé?", insiste Patricia, escarbando. Y Svetlana concluye: "No". Y la escena se acaba. A los cinco días exactos, el lunes pasado, Svetlana es asesinada, apuñalada presuntamente por Ricardo, que ya está encarcelado. Y ahora hemos sabido la verdadera relación que había entre ambos, y que no era la idílica petición de matrimonio que Patricia Gaztañaga presentó. En el programa de Ana Rosa Quintana (T-5) de ayer lo contaron. Ricardo ya había sido acusado de agresión, malos tratos y robo de documentos por Svetlana. Un juez ya le había condenado. Primero a una orden de alejamiento. Después, en juicio público, a 11 meses de cárcel. Y luego, a otra orden de alejamiento. Con estos antecedentes, la maniobra de El diario de Patricia, juntando a ambos en el plató, es escalofriante. Caso de que no se pueda probar que sea delictiva, es de una irresponsabilidad tan vil como canalla.

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