La violencia, el triste vencedor de las elecciones en Kenia


Con el 90% del voto escrutado, parecía que el líder opositor en Kenia vencería las elecciones pero al final el presidente actual ganó por 230.000 votos. La violencia social ha surgido en el país y miles de personas se desplazan a Uganda.
Desde entonces, la inestabilidad y la violencia no han dejado de aumentar en Kenia. Los enfrentamientos entre partidarios de una y otra formación política han causado la muerte de 250 personas y han provocado que miles de personas huyan de sus casas.
El Gobierno del presidente keniano, Mwai Kibaki, responsabiliza al líder opositor del estallido de la violencia en el país y habla de “limpieza étnica” porque la mayoría de los ataques se realizan contra los kikuyu, etnia a la que pertenece el presidente y que desde hace años domina la política y la economía del país. Raila Odinga, que en las últimas elecciones parlamentarias obtuvo una gran mayoría con su partido Movimiento Democrático Naranja, habla de fraude y critica que las autoridades prohíban la manifestación convocada para el 3 de enero para protestar con los resultados de las elecciones. La Unión Europea, que había desplazado una misión de observación electoral a la zona, dice que el proceso electoral “ha fallado en todos los estándares internacionales”.La violencia pone en peligro uno de los países africanos más estables y con una economía importante y emergente. La oposición habla de 250 muertos, a los que se suman las más de 30 personas que el 1 de enero murieron mientras se refugiaban en una iglesia que fue asaltada e incendiada. La mayoría eran mujeres y niños, como las miles de personas de etnia kikuyu que se han visto obligadas a dejar sus hogares. Según Cruz Roja, 75.000 ciudadanos del valle del Rift, en el centro del país, han huido de esta violencia, y en la región del oeste cada vez más personas cruzan la frontera para llegar a Uganda.Kenia es miembro de la Unión Africana y la Commonwealth, organizaciones a las que ya se las ha instado para que medien en el conflicto. Según el primer ministro británico, Gordon Brown, la prioridad es “que la violencia llegue a su fin” y a partir de ahí iniciar unas conversaciones y estudiar “la posibilidad de que puedan estar juntos –Gobierno y oposición- en el Gobierno”. Hasta la fecha, ni Estados Unidos ni la Unión Europea han felicitado al ganador Mwai Kibaki.
Ya antes de las elecciones presidenciales y del estallido de la violencia en Kenia, Amnistía Internacional denunciaba en su informe anual de 2007 la intensificación por parte del Gobierno de Kibaki de los actos “de intimidación y hostigamiento contra periodistas y personas dedicadas a la defensa de los derechos humanos”. “El Gobierno de Mwai Kibaki fue objeto de críticas generalizadas por la implicación de varios ministros en dos escándalos de corrupción” y las autoridades “no investigaron las denuncias de violaciones de derechos humanos a manos de la policía, que incluían informes de tortura y homicidios ilegítimos”, dice la ONG.

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