
La ONG consideran un gran éxito el hecho de que 82 países hayan firmado el texto
Este borrador del tratado será sometido a negociaciones formales en Dublín en mayo
Después de una semana de negociaciones diplomáticas, las voces de las víctimas y de los Estados más comprometidos han prevalecido en Wellington. Los países allí presentes han aprobado un borrador de tratado de prohibición de bombas de racimo que será sometido a negociaciones formales en Dublín, el próximo mes de mayo. La llamada 'Declaración de Wellington' establece la prohibición de las bombas de racimo, la asistencia a las víctimas y la limpieza de los territorios afectadosLos Estados que ahora o en el pasado han usado, producido y almacenado bombas de racimo, y que han suscrito la Declaración de Wellington, deben mostrar la voluntad política de negociar este tratado, para prevenir más muertes de civiles y asistir a las víctimas en las décadas futuras.
Los asuntos más polémicos y discutidos son posibles excepciones al tratado para algunos tipos de bombas de racimo (con determinadas características técnicas); periodos de transición en los que, aunque hayan sido prohibidas, todavía podrían utilizarse; y el uso de bombas de racimo en operaciones militares realizadas conjuntamente con países que no sean parte del tratado. Otro asunto controvertido es la responsabilidad de países que han usado en el pasado bombas de racimo de ayudar a su limpieza y retirada.Las organizaciones de la CMC Barcelona (Fundació per la Pau, Justicia i Pau, Moviment per la Pau y el Comité Catalán de Ayuda al Refugiado) y Greenpeace han mostrado su satisfacción porque el texto del borrador no fue "rebajado" durante esta reunión crucial. Han celebrado también el papel jugado por el país anfitrión, Nueva Zelanda, que ha demostrado un gran compromiso con un documento de prohibición claro e inequívoco. También puede ser valorado como un gran éxito el hecho de que 82 países hayan firmado el texto.Sin embargo, las ONG coinciden en asegurar que "la insistencia de la delegación española en la necesidad de consenso, y de que se tengan en cuenta las preocupaciones de algunos países en relación a excepciones, son un motivo de preocupación, ya que es un retroceso respecto a su postura en la última cumbre de Viena". Las ONG apelan "al Gobierno español a apoyar un tratado sin excepción alguna, y a dar prioridad a las consecuencias humanitarias de este tipo de armas".
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