
Fiesta rockera de 60 canciones
Barricada, Rosendo y Aurora Beltrán firmaron un apoteósico principio de su gira 'Otra noche sin dormir' en el velódromo de anoeta. Tres dignísimos representantes del rock&roll, que ofrecieron un directo enérgico con guiños acústicos
En más de una ocasión estuvo a punto de venirse abajo el velódromo a consecuencia de la descarga de decibelios que anoche propiciaron en Donostia algunas de las más importantes figuras del rock and roll patrio. Porque basta con escuchar sus nombres para que cualquiera, iniciado o principiante, sea consciente de la importancia que representan artistas como Rosendo Mercado, Aurora Beltrán o los más ilustres habitantes de la Txantrea. Aunque el de Carabanchel es uno de los pocos artistas en activo que puede mostrar con orgullo el certificado de paternidad del rock español, sus discípulos no le van a la zaga. Todos -especialmente los Barricada- confiesan que Rosendo es un espejo donde se miraron al principio de unas sólidas carreras que, a la postre, han discurrido casi de forma paralela.
Aunque de ciento en viento han tenido la oportunidad de colaborar de modo esporádico, nunca hasta ayer habían coincidido, juntos y revueltos, en el mismo escenario donde ayer pudieron demostrarse su admiración mutua. Miles de melómanos -greñudos y no tan greñudos- acudieron ávidos de rock al potente inicio de la gira Otra noche sin dormir , una experiencia irrepetible ante la cual existía una expectación compartida por sus protagonistas.
Pero pronto se desvelaron buena parte de las incógnitas. La primera en hacer sonar su guitarra fue Aurora Beltrán, que acaba de presentar su primer disco en solitario. Para estrenarse eligió, sin embargo, Lujuria , de sus Tahures. Salió a cuerpo descubierto, con el único acompañamiento de su acústica, y desgranó un ramillete de cinco canciones que demostraron, como ella misma decía hace una semana en estas páginas, que la intensidad no puede medirse exclusivamente por el número de decibelios. En clave intimista pero enérgica sonó la imprescindible Tocaré -que gustó especialmente-, El chico de la mirada asustadiza y sólo interpretó el tema homónimo de disco de debut en solitario, Clases de baile . Su voz sigue sobrecogiendo.
Casi sin tiempo para reaccionar, en el escenario, que simulaba la habitación de Aurora, con dos sofás y una lámpara, llaman a la puerta: es Rosendo. Es curioso ver a Rosendo compartir un acústico con Aurora: El Jefe , como le llama El Drogas, emerge con A las lombrices como conexión. Al correoso madrileño le acompaña Rafa J. Vegas al bajo, Mariano Montero a la batería y un sonido embarullado, que mejora en el tercer tema (Duele pensar ).
traca final Rosendo exudó grandes dosis de actitud y, armado de su sempiterna guitarra, demostró, ya en tono eminentemente eléctrico, por qué es propietario del cetro del rock nacional. De menos a más, su directo, en el que sirvió una veintena de canciones -en la que incluyó guiños a Leño-, fue arrollador. ¡Parecía mentira que tres personas pudieran hacer tanto y tan buen ruido! Loco de incordiar , Pan de higo y Agradecido firmaron un final espectacular.
Se sirvió, entonces, un aperitivo del fin de fiesta. Un set acústico integrado por Aurora, Rosendo, Alfredo y el Boni de Barricada abordó, en un escenario disfrazado de bar, un trío de temas -entre ellos, Pídemelo otra vez - antes de cederlo completamente al grupo navarro que, ya en pleno, demostró un vigor propio de veinteañeros. El Drogas , Alfredo, El Boni y el joven Ibi, que parece haber formado parte del grupo desde el principio, demostraron una fiereza impropia de un combo con un sinfín de bolos a sus espaldas. Con el asentimiento del público, sonó Esto es una noche de rock roll y desfilaron otros temas míticos como Todos mirando , Objetivo a rendir, No sé qué hacer contigo o Rojo . El ambiente se caldeó de forma definitiva.
El tema Esta noche no es para andar por esas calles fue el principio del fin... de fiesta. El esperado "bis largo" del que hablaban hace unos días los Barri. Primero, el grupo de la Txan se acompañó sólo de Rosendo para abordar siete temas, en los que se dividieron la autoría casi a partes iguales: Barrio conflictivo , Mi tiempo o Tu cuerpo . El akelarre sonoro, el apoteosis definitivo, llegó con los tres integrantes de la gira sobre el escenario: Barricada, Rosendo y Aurora Beltrán cantaron al alimón tres himnos generacionales: Una noche de amor , En blanco y negro y Maneras de vivir .
La de anoche fue la primera fiesta rockera de esta unión temporal de grupos de rockeros incorruptibles que en los próximos meses repetirán la experiencia en distintas ciudades del país,
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