Blackwater pagará 33 millones de euros para evitar los tribunales por exportar ilegalmente armas a Afganistán


La empresa de seguridad privada anteriormente llamada Blackwater Worldwide -y ahora denominada Xe Services- pagará 42 millones de dólares -33 millones de euros- al Gobierno de Estados Unidos en concepto de sanción por su presunta violación de las leyes de exportación estadounidenses, de forma que evitará que se le imputen cargos criminales, según ha informado el diario The New York Times.
El acuerdo, que aún no ha sido anunciado públicamente pero ha sido confirmado por una portavoz de Blackwater, surge después de una larga negociación entre la ahora denominada Xe Services y el Departamento de Estado norteamericano, en las que se ha concluido registrar estos presuntos delitos como una falta administrativa, lo que permite a la empresa de seguridad evitar los tribunales. El portavoz del Departamento de Estado, Philip J. Crowley, ha declinado realizar ningún comentario sobre este asunto.
Entre las violaciones de las que se le acusa a la empresa constan la exportación ilegal de armas a Afganistán, el haber propuesto entrenar a soldados en el sur de Sudán sin ninguna autorización oficial y haber facilitado entrenamiento de francotiradores a agentes de Policía de Taiwán, según han informado a este diario fuentes cercanas a la empresa y al Gobierno.
Este acuerdo, sin embargo, no resuelve otros problemas legales a los que se enfrenta la compañía y sus anteriores directivos. Cinco de ellos, incluido el ex presidente de Blackwater, fueron acusados por cargos de obstrucción al tratar de sobornar a varios miembros del Gobierno de Irak, según sostiene una investigación federal. Además, otros dos miembros de Blackwater fueron acusados por el presunto asesinato de dos ciudadanos afganos el pasado año. El pago de estas millonarias sanciones y esquivar a la Justicia, permitirá a Xe Services continuar obteniendo contratos del Gobierno estadounidense, señala este diario.
Por otra parte...
EEUU doblará el número de guardias de seguridad privados en Irak
 El Gobierno de Estados Unidos planea doblar el número de guardias de seguridad privados para proteger a su personal civil en Irak después de que este jueves los últimos 14.000 soldados de combate estadounidenses se retiraran del país árabe.

El portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley, afirmó este jueves que el Gobierno estadounidense planea contratar a 7.000 guardias privados --algunos de los cuáles han sido acusados de cometer abusos contra la población iraquí desde el comienzo de la invasión-- para labores de protección.

Según Crowley, el repliegue militar --pese a que se ha quedado una fuerza de apoyo de 56.000 soldados estadounidenses-- ha dejado un vacío de seguridad que habrá de ser cubierto con seguridad privada.

"Tenemos planes muy específicos para incrementar nuestra seguridad... con la retirada del Ejército", afirmó Crowley, que añadió que la contratación de estos guardias privados será "cara", si bien mucho menos gravosa para el contribuyente estadounidense que el anterior despliegue militar.

La presencia de estos guardias privados en Irak es muy controvertida, sobre todo tras el episodio ocurrido en 2007, cuando empleados de la empresa de seguridad 'Blackwater' asesinaron a 14 civiles en Bagdad.

Sin embargo, la inmunidad legal de que disfrutaban estos empleados fue eliminada el año pasado a través del pacto por el que Estados Unidos le devolvió la soberanía del país a las autoridades iraquíes.

Estas compañías privadas también han causado malestar en Afganistán por sus supuestos abusos. Así, esta semana el presidente del país, Hamid Karzai, exigió su retirada de territorio afgano en los próximos cuatro meses como parte de su plan para que las autoridades locales se hagan cargo de todas las tareas de seguridad interna en 2014.

Un destacado miembro del Gobierno estadounidenses citado por Reuters asegura que estos guardias privados han causado problemas en el pasado, pero que estos problemas podrán subsanarse para una misión como la de Irak, que ha definido como "un requerimiento de seguridad de corta duración".

Sudor, adrenalina y nada de alcohol:


El pasado fin de semana fue de infarto. Desde Beniel, en Murcia, donde fue el primer concierto, a La Granja de San Ildefonso, en Segovia, acabando el sábado en Béjar (Salamanca). En la furgoneta, como siempre, íbamos el grupo al completo, además de Iker (que es un músico de apoyo) y el conductor. Siempre somos puntuales o al menos lo intentamos, porque si no sería un lío. Se puede decir que para eso somos bastante formales. Yo suelo leer bastante durante los viajes, son kilometradas que me las tomo formando un ente entre el sillón, el libro y yo. Otros van escuchando música. Cada uno lo aguanta como puede. Las anécdotas de carretera son siempre parecidas: ¿quién no se ha olvidado de alguno que se bajó a orinar y hemos tenido que dar media vuelta?

Para el último concierto del fin de semana, nos interesaba descansar mucho, así que apuramos al máximo para salir del hotel a las 12 de la mañana. Cuando llegamos a Béjar, comimos algo juntos y luego descansamos cada uno por su lado. La verdad es que nosotros no somos de liarla, somos muy tranquilos. Sería complicado estar tantos años de carretera de otra forma: la lías al principio, cuando una resaca se cura con otra. Ahora mismo, la mayoría ni bebemos alcohol ni tomamos sustancias psicotrópicas porque ya hemos cubierto el cupo. La gente se merece un respeto cuando sales al escenario y para eso hay que cuidarse físicamente
Generalmente nos gusta llegar al hotel con tiempo antes de la prueba de sonido. La idea es ducharse, una limpia de piños y quitarse el cansancio del amontonamiento de kilómetros. Llegas a la prueba en condiciones, ya los técnicos han hecho el trabajo más engorroso, con lo cual nos encontramos con todo preparado. La mayor manía que tenemos antes de salir es quedarnos solos por lo menos 15 minutos. Siempre hay gente que te pide fotos, saludos, besos. Pero un cuarto de hora antes de tocar, no queremos a nadie por allí. Masticamos nuestro nerviosismo. Luego, salir e ir a saco. El que no suda, no cobra.

Cuando comienza la sintonía, me voy cargando de adrenalina y todo se pasa en cuanto doy el primer guitarrazo. Todo toma sentido, los kilómetros, el disco, las promociones. Para Barricada, el directo es lo principal. Es que es una auténtica fiesta ver cómo la gente canta las canciones, corea el nombre del grupo antes de salir. Se convierte en una olla a presión de intercambio de sudores... Es el momento de ir a por todas.

Cuando termina el concierto, bebo toda el agua posible y Aquarius, y tomo chocolatinas... Y desde que no tenemos bebidas alcohólicas, el número de personas que pasa por nuestro camerino se ha reducido considerablemente. Antes parecía el camarote de los hermanos Marx. Ahora es todo más tranquilo. Reventados, lo que nos gusta es coger la furgo, ir al hotel y cada uno, en su habitación, espera a que su espíritu baje al cuerpo.

Videoclip de Rulo y la Contrabanda!!

Ya podemos ver  el videoclip del tema La cabecita loca, primer single de Rulo y la Contrabanda. Recordamos que hace unos días se anunció la entrada de Fito (también ex La Fuga) en el grupo de Rulo, con lo que la antigua Fuga queda partida en estas dos bandas.