Merkel insiste en implicar al sector privado en los rescates europeos

Hace tres años la crisis financiera, con sus multimillonarios rescates a los bancos, colocó en el centro del escenario un puro escándalo económico, político y jurídico: el de socializar las deudas privadas y bancarias a costa del contribuyente, mientras se privatizan los beneficios. Tres años después, la idea de que el sector privado debería participar en los rescates, se pierde en Europa entre el clamor institucional en pro de la austeridad. Sin embargo algunas voces se hacen eco de esa idea. Ese es el caso de la Canciller alemana, Angela Merkel.
Con muy poca energía, sin levantar la voz, ni siquiera con la centésima intensidad con la que exige austeridad y disciplina a Irlanda y a los países manirrotos del sur de Europa, pero, curiosamente, es Merkel la única que habla de "implicar al sector privado en el rescate". Lo dijo hace una semana en los alrededores de la operación de rescate a Irlanda que ahora se emprende. Fue sólo una frase.

"No puede ser que cuando se trata de Estados, siempre se pueda socializar los riesgos, sin que los propios actores puedan asumir ni siquiera una parte de esos riesgos", dijo Merkel el día 16. Era una tímida referencia al hecho de que el rescate de Irlanda, es, en el fondo, un rescate de los 100.000 millones de euros que los bancos alemanes (e ingleses y franceses y americanos, cada uno con sus respectivos millonarios pasteles en la isla) pusieron en manos de la quimera especulativa inmobiliaria irlandesa, pariente de la española. La mera referencia bastó para alarmar a los mercados e incrementar los costes de la deuda irlandesa, lo que provocó airadas protestas contra Merkel, pero la Canciller tenía razón. Merkel volvió a esa misma idea.

Ante un millar de empresarios que celebraban la fiesta de la patronal alemana, BDA, en Berlín, insistió en su idea de implicar al capital privado en las operaciones anticrisis de la euro zona, aunque lo hizo de una forma tangencial en su discurso.

"Cuando se trata de bonos del gobierno, también el sector financiero debería asumir su parcela de responsabilidad, no voy a abdicar en eso, lo contrario no sería comprendido por la gente", dijo. La Canciller quiere que ese planteamiento se incluya en el mecanismo permanente para gestionar la crisis de la zona euro, que tomará el relevo en 2013 al actual paquete de salvación.

Según el plan aprobado en octubre por el Conejo de Europa, en 2013 un "nuevo mecanismo" deberá ocupar el lugar del fondo de 750.000 millones de euros establecido para neutralizar las insolvencias de los miembros de la euro zona. No sabemos donde estará para entonces Grecia, hoy con el agua al cuello, o Irlanda, o Portugal, o España y, en fin, el conjunto de la euro zona, pero, sea como sea, será entonces cuando, según Merkel, deberá ponerse el cascabel al gato. "De lo contrario", dijo, "no podremos establecer la primacía de la política sobre las finanzas", lo que equivale a decir que no podremos salir de la crisis, y que una crisis nos llevará a otra, sin horizonte de solución.

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