Si va al Figaró ves a Ca la Consol.

Sábado de tiempo imprevisible nos dispusimos a hacer una pequeña escapadita para salir de la urbe,al final paramos en un pueblecito recién pasado La Garriga,,, El Figaró el pueblo en si no tiene mucho de particular perpendicular a la C-17 apenas tiene cuatro calles eso si con mucha historia dado que por allí pasaba el cami reial de Vic,,, hay  algunas del siglo XVII y otras de estilo modernista.
Desde allí lo mejor es hacer algunos GR que te adentran al parc natural del Montseny ir a la Ermita de Tagamanent,,,como no era dia para ello y al ir con un niño pequeño y dos embarazadas pues hiciemos un pequeño sendero,,,hacia la ermita de Santa Eugenia de Congost recorriendo el rio,,,muy fácil.
Lo mejor del dia fue sin duda la comida fuimos a un pequeño Bar-restaurante dentro del nucleo de El Figaró Ca la Consoll,no muy grande comida casera trato muy amable y bien de precio que mas se puede pedir
                                                                                                                                                                   
   Puedes comer de carta o de menú ,,que esta a muy buen precio menos de 20 euros y también platos muy elaborados de lo que pude probar pues unos canelones con Carn d'olla y una ternera amb llanegues (setas de la zona) en guiso expetacular recomendación de la camarera pues casi todos nos habíamos decidido por el secreto ibérico pero como dice ella mejor algo mas casero mucho mejor,,,,las ensaladas muy completas y también hacían paellas que tenían una pinta bestial asi que si estais por la zona ya sabéis donde ir,,,,,      
           Vedella amb llanegues
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                            
                                                                                                                                                                                              
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

El Equipo D

El clásico Sun Tzu lo dejó dicho en 'El arte de la guerra', ese libro escrito algunos siglos antes de Cristo que sigue estudiándose en las academias militares: "El enemigo no debe saber dónde pretendo dar batalla. Ya que si no sabe dónde pretendo dar batalla debe prepararse en muchos sitios. Y cuando se prepara en muchos sitios, aquellos a los que tengo que combatir en cada uno de los lugares serán pocos. Y cuando se prepara en todas partes será débil en todas partes".
El historiador británico Ben MacIntyre, que ya había dedicado un par de libros a temas de espionaje durante la Segunda Guerra Mundial, pone esa cita al frente de 'La historia secreta del Día D', volumen que acaba de publicar Crítica. Como sugiere su título, el nuevo trabajo de MacIntyre trata de la gran operación de engaño que también fue el desembarco de Normandía y del curioso grupo de agentes que la protagonizaron.
Sobre lo primero, la cita de Sun Tzu es suficientemente explícita, pero MacIntyre lo aclara más en las primeras páginas. "El objetivo principal de la 'Operación Bodyguard' era engañar a los alemanes para que creyeran que la invasión llegaría a un punto que no era, y que no llegaría al lugar que era. Y aún más, para asegurarse de que esas tropas que se estaban preparando para rechazar la falsa invasión no eran desplegadas para repeler la auténtica, el engaño debía mantenerse después del Día D. Solo se podía poner en su sitio a Goliat si no sabía de dónde le venía la honda de David, y si se quedaba intentando averiguarlo".
Del éxito de la operación da idea el siguiente dato: el general Eisenhower dijo que necesitaba 24 horas para hacerse fuerte en las playas de Normandía, y ése era el tiempo que pedía que se mantuviera engañados a los alemanes, sin que estos desplazaran allí al poderoso 15º Ejército situado en Calais. El engaño de los agentes aliados, entre los que el español Juan Pujol jugó un papel destacado, fue tan perfecto que Eisenhower obtuvo siete semanas de plazo, y los alemanes, que acabarían condecorando a Pujol, se quedaron pensando que lo de Normandía era una maniobra de distracción y que el verdadero gran desembarco en Calais se había pospuesto y finalmente suspendido.
El mismísimo Kim Philby, inglés que espió para el KGB y verdadero artista del engaño, calificó aquella estrategia como "una de las operaciones de inteligencia más creativas de todos los tiempos".
El libro cuenta esa operación y cuenta, sobre todo, quienes eran los agentes implicados en ella. Especialmente, los cinco protagonistas: Dusan Popov, Roman Czerniawski, Lily Sergeyev, Juan Pujol y Elvira de la Fuente Chaudoir. "No fueron los tradicionales héroes de guerra, provistos de armas sofisticadas", dice Macintyre, "sino héroes conflictivos, defectuosos, demasiado humanos y nada unidimensionales, movidos por razones muy diversas, desde el patriotismo a la avaricia, pasando por el afán de aventura, cada uno con su propio camino detrás".
Eran un serbio seductor y enamoradizo, un piloto polaco fanáticamente patriota que también hubiera traicionado a Gran Bretaña si hubiera hecho falta, una francesa voluble hasta la histeria y amante de los perros hasta límites peligrosos, un español profundamente excéntrico y una peruana mundana, ludópata y bisexual.
Actuaron independientemente los unos de los otros, coordinados por un prototípico oficial inglés que manejó todos los hilos con inteligencia. Durante mucho tiempo fueron héroes anónimos que contribuyeron a salvar las vidas de muchos soldados Ryan en un desembarco que pudo haber sido mucho más terrible y mortífero de lo que fue. Ayudaron de un modo decisivo a que la batalla de Normandía fuera el principio del fin del dominio nazi sobre Europa. Lo hicieron tan bien que los servicios secretos ingleses quisieron retener a algunos de ellos. Ninguno aceptó y el único que se postuló para seguir, el serbio Popov fue rechazado. Desaparecieron con el mismo sigilo con que habían trabajado. MacIntyre dice que le fascina el modo en que desaparecieron y se dispersaron.
Czerniawski no pudo volver a su amada Polonia, dominada por un régimen comunista; acabó su vida rodeado de gatos y viendo películas de James Bond. Lily se convirtió en una apacible ama de casa. Pujol renunció a seguir en el servicio secreto y se estableció en Venezuela donde abrió una librería. Elvira también rechazó seguir, puso una tienda de regalos en la Costa Azul y se arruinó, pese a haber dejado los casinos. Popov se compró un castillo con vistas a Niza, se casó un par de veces con jóvenes menores de 20 años y acabó abriendo una clínica de rejuvenecimiento en las Bahamas.

El fútbol hace aguas con una deuda de más de 3.600 millones

El fútbol español está al borde de la ruina. Los clubes acumulan una deuda de 3.600 millones, 700 de ellos con Hacienda. El economista Gay de Liébana analiza su situación y expone un plan de salvación que pasa por hacer una Liga más competitiva y proceder a una devaluación interna.



"El fútbol sumó su propia burbuja a la burbuja global de la economía española", afirma José María Gay de Liébana, economista y especialista en las finanzas del mundo del balompié, en un artículo que publica hoy el diario ABC.

Los clubes españoles acumulan una deuda de más de 3.600 millones de euros. Durante años han estado gastando más de lo que ingresaban con la permisividad de las cajas de ahorro, que les adelantaban dinero a cuenta de futuros ingresos televisivos, y con la de los Gobiernos, que han dejado que crezca la deuda de los equipos con Hacienda hasta los 700 millones de euros.

Con el interés de las televisiones por el fútbol y el pago de derechos televisivos por anticipado comienza todo, según Liébana. El dinero fresco en el bolsillo hizo que los clubes se lanzaran a fichar futbolistas por grandes cantidades y a caminar hacia el error en la gestión. "La quiebra del fútbol español viene sobre todo por la desproporción en el gasto de personal: contratación de futbolistas y sus fichas y la proliferación de una nueva clase de ejecutivos en los clubes con retribuciones enormes".

Para Gay de Liébana, la reestructuración del sector futbolístico es una necesidad. Cree que habrá clubes que desaparecerán (el Xerez y el Racing de Santander tienen todas las papeletas para desaparecer, pero también otros clubes como Zaragoza, Deportivo o Betis arrastran graves problemas) y que será preciso dibujar un plan de rescate anticipando dinero de contratos televisivos, realizando préstamos para saldar deudas, mejorar la explotación del fútbol dentro de los clubes y poner en práctica una devaluación interna en el capítulo de personal.

Para el economista, el ejemplo a seguir sería la Bundesliga y el campeonato francés. Además, aboga por una competición más reñida, con alternativas al duopolio Real Madrid-Barcelona, para que otros equipos puedan beneficiarse también del dinero que llega de las televisiones.

Según asegura, en la actualidad, sólo los dos grandes clubes, aún con una deuda conjunta de 1.000 millones, son sostenibles

Sistema Solar

Donde esta la tierra??

La feria del móvil se abrirá a Barcelona con un macrofestival en Montjuïc

MoBa. Así se llamará el nuevo festival de música, arte y nuevas tecnologías que se celebrará en Barcelona cada año después del verano, una nueva cita obligada en la agenda cultural que es consecuencia directa del éxito del Mobile World Congress (MWC, la mayor feria de telefonía móvil del mundo) y de la capitalidad mundial de Barcelona en esta tecnología. El festival vivirá su primera edición entre el 13 y el 15 septiembre de este año y espera hacerlo con un cabeza de cartel de categoría: los Rolling Stones.
El MoBa es uno de los grandes proyectos de la Mobile World Capital Barcelona, la fundación creada para llevar a cabo todos los proyectos relacionados con la tecnología móvil. Barcelona tiene el título de capital de los móviles hasta el 2018, y en este periodo no solo se encargará de organizar el MWC, que ayer cerró su edición más exitosa con 72.000 acreditados, sino que la ciudad buscará transformarse por completo para ser referente mundial.