El fútbol español está al borde de la ruina. Los clubes acumulan una deuda de
3.600 millones, 700 de ellos con Hacienda. El economista Gay de Liébana analiza
su situación y expone un plan de salvación que pasa por hacer una Liga más
competitiva y proceder a una devaluación interna.
"El fútbol sumó su propia burbuja a la burbuja global de la economía
española", afirma José María Gay de Liébana, economista y especialista en
las finanzas del mundo del balompié, en un artículo que publica hoy el diario
ABC.
Los clubes españoles acumulan una deuda de más de 3.600 millones de
euros. Durante años han estado gastando más de lo que ingresaban con la
permisividad de las cajas de ahorro, que les adelantaban dinero a cuenta de
futuros ingresos televisivos, y con la de los Gobiernos, que han dejado que
crezca la deuda de los equipos con Hacienda hasta los 700 millones de euros.
Con el interés de las televisiones por el fútbol y el pago de derechos
televisivos por anticipado comienza todo, según Liébana. El dinero fresco en el
bolsillo hizo que los clubes se lanzaran a fichar futbolistas por grandes
cantidades y a caminar hacia el error en la gestión. "La quiebra del fútbol
español viene sobre todo por la desproporción en el gasto de personal:
contratación de futbolistas y sus fichas y la proliferación de una nueva clase
de ejecutivos en los clubes con retribuciones enormes".
Para Gay de Liébana, la reestructuración del sector futbolístico es una
necesidad. Cree que habrá clubes que desaparecerán (el Xerez y el
Racing de Santander tienen todas las papeletas para desaparecer, pero también
otros clubes como Zaragoza, Deportivo o Betis arrastran graves problemas) y que
será preciso dibujar un plan de rescate anticipando dinero de contratos
televisivos, realizando préstamos para saldar deudas, mejorar la explotación del
fútbol dentro de los clubes y poner en práctica una devaluación interna en el
capítulo de personal.
Para el economista, el ejemplo a seguir sería la Bundesliga y el campeonato
francés. Además, aboga por una competición más reñida, con alternativas al
duopolio Real Madrid-Barcelona, para que otros equipos puedan beneficiarse
también del dinero que llega de las televisiones.
Según asegura, en la actualidad, sólo los dos grandes clubes, aún con una
deuda conjunta de 1.000 millones, son sostenibles
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