España comercializa bombas de racimo

El obispo de Battambang (Camboya), el jesuita español monseñor Kike Figaredo, ha denunciado que en España se producen y se comercializan bombas de racimo pese a suscribir la Declaración de Oslo. Según ha recordado el prelado se estima que en Camboya quedan entre 5 y 12 millones de artefactos sin explotar (UXOs) en el terreno.
Monseñor Figaredo, que visitará España los próximos 10 y 11 de junio, ha calificado de "incorehente" y "ambigua" la actitud de España y ha recordado que la falta de transparencia de este comercio hace "prácticamente imposible" saber quiénes son los receptores de estas armas.El obispo, conocedor de la realidad de los refugiados del sureste asiático, ha asegurado que las bombas de racimo, lanzadas desde el aire son capaces de dispersar cientos de pequeñas submuniciones sobre un área, lo que hace imposible controlar de forma precisa su lugar de caída. Además, entre el 5% y el 40% de las municiones no explotan al caer, convirtiéndose así en minas antipersona "de facto".
El prelado ha afirmado que el Gobierno español "cree conveniente su producción para mantener la operatividad de las Fuerzas Armadas", lo que, a su juicio, "resulta incongruente con su participación en las iniciativas internacionales en contra de la proliferación de armas", como la Declaración de Oslo, que suscribió el pasado 23 de febrero junto a otros 45 países. En dicho acuerdo los países se comprometían a culminar en 2008 un proceso para la consecución de un tratado que prohíba las bombas de racimo o fragmentación.

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