Cuatro Trabajadores Muertos en el obras del Próximo Estadio del Valencia


Según varios testimonios, hacia las 11 de la mañana, una grúa que operaba en la torre 10 falló en su intento de colocar un andamio que se vino abajo acompañado de dos o tres placas metálicas de cerca de 3.000 kg.
La estructura aplastó a los obreros, cuyos cascos y otras medidas de protección poco pudieron hacer para amortiguar la pesada mole que se les vino encima. Dos de ellos murieron en el acto y los otros dos, poco tiempo después en los hospitales a donde fueron trasladados. El arquitecto del estadio, Alejandro Escribano, señaló que el club de fútbol que le contrató "nunca ha impuesto o va imponer plazos que pongan en riesgo la seguridad". Una aseveración de la que dudan los sindicatos. Según Francisco Velasco, de CCOO, los trabajadores están sometidos a "presiones" para acabar lo antes posible. De hecho, Juan Antonio Lechuga, un encofrador de piel castigada tras 40 años al pie de los andamios, aseguró que hace un mes abandonó las obras a causa de "las penosas condiciones de trabajo".Según Lechuga, los trabajadores están sometidos a un ritmo de 12 horas diarias durante seis días a la semana. Un estado cambiante cada día "porque no resulta raro que el encargado de turno te obligue a trabajar más horas bajo la amenaza de despido". Esto, denuncia Lechuga, genera un estado de agotamiento entre los trabajadores que puede derivar en fallos humanos y en accidentes como el de ayer. "Los trabajadores están exhaustos. Se veía venir", añadió
Además, según cuentan los vecinos de la zona, la constructora emplea trabajadores de madrugada, algo que prohiben las resoluciones del Ayuntamiento, y que perturba el descanso de los inquilinos de los edificios colindantes a las obras. Como es el caso de Javier Belda, cuya habitación está situada a escasos metros de la torre siniestrada.El propio Belda ha aprovechado las noches de insomnio para grabar con una cámara de video a los grupos de obreros, en su mayoría inmigrantes, trabajando entre las plataformas. Algunos no llevan ni casco ni chaleco, ni arneses.
Pero los vecinos no sólo se lamentan de las prisas del Valencia C. F., que quiere tener listo su estadio para la temporada 2010-2011. También se sienten engañados porque cuando compraron sus casas, este solar estaba destinado a zonas ajardinadas y de recreo. Sin embargo, el Ayuntamiento cambió el plan de la noche a la mañana y cedió estos terrenos al club valencianista. Es lo que en su día se conoció como el polémico pelotazo urbanístico del nuevo Mestalla.
La clave para explicar estos datos es la subcontratación, según los sindicatos valencianos. Esta práctica es habitual en las grandes obras, como las del nuevo estadio de Mestalla, denuncian. La precariedad
laboral, junto a la rapidez y la inseguridad, forman un cóctel propicio para la siniestralidad laboral.

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