Indígenas aislados, en peligro de extinción


Los indígenas que viven sin contacto con el mundo exterior se repliegan en sus territorios cada vez más pequeños condenados a desaparecer mientras Gobiernos y empresas comparan su existencia con el monstruo del Lago Ness o la tachan de invento de grupos defensores del Medios Ambiente. La organización Survival lanza una nueva campaña para salvar de la extinción a estos pueblos.
La organización ha explicado que "los pueblos indígenas son más de 5.000 grupos étnicos diferentes y más de 300 millones de personas. De ellos, 150 millones viven en sociedades tribales amenazados a pesar de que sus derechos territoriales han sido ampliamente reconocidos
De todos los millones de indígenas que viven en el planeta, sólo seis personas pertenecen al grupo de los akuntsu en el estado brasileño de Rondônia. "Son los últimos supervivientes que se conocen de su pueblo", explica Fiona Watson, coordinadora de campañas de Survival International. Los akuntsu siguen viviendo fieles a sus tradiciones, con el triste recuerdo del asesinato de sus familiares en la selva y más aislados que nunca sabiéndose los últimos.
Fiona Watson ha explicado durante la presentación de la campaña los problemas a los que se enfrentan los indígenas aislados desde enfermedades desconocidas para ellos como la gripe o el sarampión hasta la masacre sistemática de importantes empresas con intereses en sus tierras."Misioneros fundamentalistas intentan contactar con los indígenas para convertirlos al cristianismo y sacarles de su estado 'primitivo'. En Brasil, estos intentos están completamente prohibidos", ha asegurado indignada Watson, quien ha viajado recientemente al país sudamericano.

Watson ha relatado como miembros de la Misión Nuevas Tribus, una organización misionera fundamentalista con sede en EEUU, llevó a cabo una misión clandestina para establecer contacto con los zo'é de Brasil y convertirlos al cristianismo. Entre 1982 y 1985 los misioneros sobrevolaron las comunidades zo'é arrojando regalos. Luego construyeron una base para la misión a tan sólo unos pocos días a pie desde los poblados indígenas. Después de su primer contacto real en 1987, 45 zo'é murieron de epidemias de gripe, malaria y enfermedades respiratorias contagiadas por los misioneros.
"La situación se volvió tan caótica que estos misioneros tuvieron que avisar al Gobierno brasileño para que resolviera el problema que acabó con la vida de muchos indígenas", recuerda la coordinadora de Survival.
Un genocidio silencioso amenaza a la mayoría de estos pueblos en nombre del desarrollo. Los Gobiernos y las empresas hablan de los indígenas como obstáculos al progreso, pero Fiona Watson se pregunta: "¿Cómo se puede justificar el desarrollo a costa de vidas humanas?".

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