Las Pringles no son patatas fritas.


Las Pringles, ese curioso 'snack' famoso por su envase con forma de tubo no son patatas fritas. Así lo ha dictaminado de forma contundente el Tribunal Supremo británico al explicar que este aperitivo tiene una "forma artificial" y que contiene menos del 50% del que debería ser su principal componente, la patata.Según publica la BBC, el resultado de tan extraña noticia es que las Pringles, en todos sus sabores, van a quedar exentas de impuestos. Gracias a esta decisión, la empresa Procter&Gamble (P&G) ahorrará millones de libras y decidieron emprender una batalla judicial encaminada a liberar a su producto de la carga fiscal de la patata frita.
, lo que supondrá que los consumidores de este aperitivo de 'no patata' pagarán menos por el producto.
Las Pringles se elaboran a partir de una masa hecha con patatas deshidratadas, harinas de maíz y de arroz, almidón de trigo y agua a la que se añaden, entre otros aditivos, sal, grasas y emulsionantes y que se fríe posteriormente en aceite vegetal.
por lo que el contenido de patata se reduce a un 42% del total.
El ingeniero que diseñó la máquina en la que se cocinan las seudopatatas es el prolífico escritor estadounidense de ciencia ficción Gene Wolfe, autor de la pentalogía El libro del sol nuevo, muy celebrada por los amantes del género.
Las Pringles, cuya receta original se atribuye al inventor Alexander Liepa, empezaron a comercializarse en Estados Unidos en 1968 y se hicieron populares a partir de la segunda mitad de los años 70. En la actualidad, se producen con más de 45 sabores diferentes (existe una variedad con sabor a consomé) y se venden en más de 100 países.

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