Si no te gusta la situacion politica:Muevete


Ana Eiriz, a punto de terminar Graduado Social, tomó la vara de mando de Corteconcepción (Huelva) con 21 años
Tiene 23 años, está a punto de terminar Graduado Social y, desde las últimas elecciones municipales, en 2007, es la alcaldesa de Corteconcepción, un pueblo de 615 habitantes de la sierra de Huelva. No para. Con la tostada en la boca, Ana corre hasta el Ayuntamiento a poner orden. Las ideas le rebosan la cabeza: "Estoy trabajando junto con mis compañeros para conseguir una partida para que los jóvenes tengan acceso a una vivienda de protección oficial, para que las parejas que quieran independizarse lo tengan más fácil; hemos creado una bolsa de trabajo para ahuyentar el paro de nuestro pue...".
Ana coge aire: "...de nuestro pueblo; intentamos que todos los colectivos, jóvenes, mujeres y mayores reciban todas las prestaciones; luchamos también por mejorar el estado de las carreteras, los servicios... pero la burocracia es muy lenta", continúa diciendo por teléfono mientras abandona a paso rápido el campus de la Pablo de Olavide, en Sevilla.
Hasta allí se desplaza por las tardes para terminar sus estudios universitarios. Y, tras las clases, coge su coche de nuevo rumbo al pueblo, a unos 80 kilómetros. Es de noche. Pero a Ana aún le quedan muchas horas de ojos abiertos. "Colaboro con una asociación de enfermos de Alzheimer y, como vivo con mis padres, pues tengo que ayudar en casa, como cualquier chico o chica", dice riendo. ¿Y qué chico o chica no se divierte?
Insultos
Fue en una de esas salidas cuando Ana y sus amigos, hartos de los políticos de su pueblo, decidieron hacer algo: "Iba a haber elecciones y nos quejábamos de que siempre salían los mismos, los socialistas", explica. Y la mirada de su amigo José Miguel se dirigió a ella. Con 21 añitos, presentó su candidatura por Izquierda Unida. Y ganó.
Desde entonces no han cesado las felicitaciones, pero tampoco las descalificaciones. Cuenta que un día la insultaron por denunciar una presunta agresión de la policía a los vecinos en una protesta. "Voy a seguir dando guerra, aunque me llamen radical o lo que sea; estoy aquí para defender los derechos de todos los vecinos y estará muy equivocado quien crea que soy débil por ser mujer y de un pueblecito pequeño", reflexiona.
Cuando quieren descatalogarla o minimizar sus argumentos, Ana lamenta tener que oír siempre lo mismo: "Qué sabrá esta, si es una chiquilla". La chiquilla está terminando de formarse. Es cierto. Y le queda mucho por aprender. Cierto también. Pero está logrando que los que ya peinan canas la tengan en cuenta. Y eso, como la veteranía, también es un grado.

No hay comentarios: