La vendimia emplea a unas 3.000 personas, más del 80% extranjeras

pocos españoles. Por su dureza, una jornada se prolonga durante 8 horas y cada una se paga a unos 9 euros; este trabajo no resulta atractivo para los nacionales, a pesar de las cifras de parados
La vendimia se generalizará en la Ribera del Duero a lo largo de la próxima semana y más de 3.000 personas, en su mayoría extranjeros, además de familiares de los dueños de las viñas, se encargarán de recoger los racimos de una cosecha que, aunque mermada en un treinta por ciento respecto al año pasado, será de una calidad «excelente», según afirman viticultores y bodegueros, quienes una campaña más mantienen sus discrepancias sobre el precio de la uva.
Durante es mes, en la vendimia de las 20.919 hectáreas de viñedo de la Denominación de Origen Ribera del Duero encontrarán trabajo muchas personas que a lo largo de todo el año realizan trabajos esporádicos en las viñas y que se vienen a sumar a las cerca de 4.000 que tienen un empleo estable en el sector en las bodegas durante todo el año y numerosos familiares de los viticultores.
El año pasado, según los datos que maneja el servicio de Empleo de Castilla y León (Ecyl), se formalizaron durante el mes de octubre 2.722 contratos, lo que significa un crecimiento del 69,5 por ciento en los cinco últimos años, ya que en 2.005 se contabilizaron 1.606.
De los aproximadamente 3.000 contratos que se formalizarán a lo largo de este mes, solo el jueves pasado se hicieron unos 200, más del 80 por ciento corresponden a ciudadanos extranjeros, en su mayoría d de origen rumano, búlgaro, portugués y marroquí, según manifiesta el presidente de la Asociación de Viticultores, José Antonio Campo. Hasta hace unos años era mano de obra procedente de países como Ecuador y Colombia la que realizaba la vendimia, pero ahora prácticamente en su totalidad llega de los países del Este de Europa, en especial de Rumania y Bulgaria, aunque también hasta estos lares se acercan estos días algunas familias españolas que han acabado de vendimiar en otras zonas como Castilla-La Mancha, pero su presencia no es significativa.

de fuera porque aquí no hay. Con la crisis económica, según apunta algunos viticultores y bodegueros, en los dos últimos años se ha apreciado un mayor número de españoles en la vendimia y este año siguen aumentado, «aunque son menos de los que dicen estar en el paro porque la vendimia es un trabajo duro y no todo el mundo la quiere hacer, aunque esté desempleado», afirman, a la vez que reiteran que si hasta ahora ha tenido que venir tanta mano de obra de fuera de España es porque aquí no había trabajadores dispuestos.
Otro de los aspectos que más ha cambiado en los últimos años ha sido el de la contratación, ya que antes eran los propios viticultores o sindicatos agrarios, como la Unión de Campesinos de Castilla y león (UCCL), los que tramitaban unos contratos que ahora formulan empresas de servicios, creadas por los propios trabajadores, con el fin de facilitar el papelo y agilizar la contratación.
«La UCCL traía a la Ribera del Duero por encima de los quinientos trabajadores y ahora lo hacemos con esas empresas que han organizado gracias a que son países de la UE. Este año no llega al centenar las personas a las que hemos organizado el papeleo para que trabajen en la vendimia», apunta el presidente de esta organización agraria, José Manuel de las Heras, quien considera que este cambio «radical» es positivo y que todos los trabajadores están dados de alta en la Seguridad Social «porque en estos días las inspecciones son muy altas».
También Enrique Pascual, presidente de la Asociación de Bodegueros de la Ribera del Duero, considera positiva la evolución que se ha experimentando en los últimos años en cuanto a la contratación de trabajadores y la creación de empresas de servicios a las que recurren, evitando de esta forma mucho papeleo. «Cada vez se recurre más a la empresa de servicio porque ellos se encargan de todo», señala Pascual, quien destaca el crecimiento que ha experimentado un sector que emplea de forma estable a unas 4.000 personas durante todo el año en la Ribera del Duero, una cifra importante y que viene a confirmar la pujanza del sector, aunque estos no sean los mejores momentos del mismo.

jornada de ocho horas. La jornada de un vendimiador no suele superar las ocho horas porque el tiempo, el sol, no da para más. Por la mañana tienen que esperar a que se quite el rocío, con el fin de que no perjudique a la calidad, y por la tarde se acaba el tajo cuando se mete el sol.
Por lo que respecta al sueldo, la empresas de servicios, de media, vienen a cobrar unos nueve euros la hora por vendimiador, un precio muy parecido al que tiene que abonar un viticultor que contrata directamente al trabajador porque el convenio está a unos siete euros la hora, a los que hay que añadir los gastos de Seguridad Social y parte del alojamiento.
En cuanto a la cantidad de uva que puede recoger un vendimiador varía en función de la situación del viñedo, «pero en un viñedo normal, con una producción media de 5.000 kilos, puede coger entorno a 1.000-1.100 kilos de uva porque suele ser gente que repite año tras año y sabe muy bien el fruto que no está en condiciones», apunta De las Heras, a la vez que recuerda que en la mayoría de las explotaciones se ha realizado antes de la vendimia un repaso previo en el que se ha tirado todo lo malo y que por eso lo que queda en la cepa en estos días suele ser en un 99 por ciento apto para echar al remolque. De las Heras afirma que la mayoría de los vendimiadores «se gana bien el sueldo que reciben y hay que agradecerles que la recolección se pueda hacer en condiciones».

campaña perfecta. Además de las personas que vendimian, durante estos días, el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero también realiza contrataciones, en concreto para esta campaña cuanta con 240 veedores contratado, que son las personas que se encargan, a pie de bodegas y cooperativas de supervisar el estado en el que llega la uva a las mismas y su calidad, ya que para esta DO la calidad es su mejor seña de identidad.
A la vista de las primeras muestras recogidas por estos veedores en diversos puntos, desde el Consejo Regulador señalan que hasta ahora «la salubridad de la uva es excepcional. La calidad también es buena y la uva está equilibrada, en cuanto a grado alcohólico y acidez», por lo que esperan que la campaña «sea perfecta», una campaña que para la mayor parte de los viticultores y bodegueros comenzará, si el tiempo lo permite, a lo largo de este puente y se generalizará la próxima semana, estando previsto que concluya a finales de este mes.

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