• El barco, que sufrió un incendio, puede ocasionar una marea negra en la Antártida
• Peligra la vida de miles de pingüinos, pero el buque no quiere auxilio de "terroristas
Del enemigo, ni agua. El buque Nisshin Maru, un ballenero japonés que sufrió un incendio el jueves en el océano Antártico, rechazó ayer la ayuda del barco MV Esperanza de Greenpeace.El Esperanza está a menos de 24 horas del ballenero nipón, por lo que es la embarcación más próxima capaz de remolcar las 8.000 toneladas del Nisshin Maru.El navío de los ecologistas había zarpado para impedir el trabajo a los cazadores de rorcuales, pero visto el accidente, no dudó en ofrecerse para remolcar a su rival, que transporta más de 1.000 toneladas de combustible que pueden arder o verterse al mar.
Kenji Masuda, se negó a pronunciarse sobre la petición neozelandesa y se mostró convencido de que "no hay amenazas de escapes de combustible ni de posibles daños de contaminación". "Esperamos que el fuego se extinga porque se han cerrado todos los escapes", añadió.Aferrándose a este diagnóstico, la entidad ballenera japonesa insistió ayer en rechazar el auxilio de Greenpeace, oenegé con la que el propio Nisshin Maru ya había tenido algún altercado. En 1998, el ballenero fue abordado por activistas de la organización ecologista en el puerto de Nueva Caledonia (en la Melanesia, muy cerca de Australia) después de que el buque sufriera otro incendio que obligó a la tripulación a interrumpir el viaje.
El barco accidentado zarpó hace unos días con una misión muy clara: cazar 850 ballenas. Porque aunque desde 1986 existe una moratoria sobre la prohibición de la caza comercial de ballenas, Japón la regatea invocando a una cláusula que autoriza las capturas para fines científicos. Greenpeace ha denunciado insistentemente la falsedad de tal argumento, aunque ayer ofreció su ayuda "por obligación moral", aseguró Karlo Thomás, uno de los tripulantes del Esperanza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario